Fauci invoca la Quinta Enmienda: 111 negativas que manchan su legado
El doctor Anthony Fauci prometió en 2022 que testificaría sin problemas ante el Congreso de Estados Unidos. La realidad ha sido tozuda: en su deposición se ha negado a responder 111 veces, acogiéndose a la Quinta Enmienda. Ni el tonalidad de su corbata ha querido aclarar. El hombre que encarnó la ciencia oficial durante la esa época en el 2020 de la que yo le hablo ahora se refugia en un silencio que levanta ampollas.
Un derecho que parece una trinchera
La Quinta Enmienda protege contra la autoincriminación. Es un derecho, no una confesión. Pero cuando el cargo público que más voz tuvo durante el Elbichito decide callar hasta lo trivial, el silencio se interpreta solo. Sus defensores argumentan que se trata de una persecución política impulsada por el senador Josh Hawley. Sus críticos creen que quien tiene la verdad no necesita parapetarse tras un abogado.
La ironía del legado jesuita
Curiosamente, el currículo de Fauci rescata su formación en escuelas jesuitas de Nueva York, donde la integridad y el servicio público eran el eje. De ahí a la estrategia de no responder ni a la pregunta sobre el tonalidad de la corbata, media un abismo que ni la ironía salva. La deposición no es un juicio, pero políticamente el daño parece hecho. El tiempo dirá si el silencio era escudo o trinchera; por ahora, la promesa de 2022 pesa como una losa.