Costa Blanca: cuando el físico marca el match en las apps de citas
La Costa Blanca se ha convertido este verano en un escaparate de cuerpos trabajados. Quienes navegan por las aplicaciones de citas orientadas a hombres homosexuales se topan con una concentración de perfiles que responden al canon estético actual: abdominales marcados, brazos definidos y estaturas que superan la media. El fenómeno no pasa desapercibido entre los usuarios habituales, que constatan una saturación de lo que coloquialmente se conoce como "mañacazos" —hombres con un físico esculpido en el gimnasio.
El perfil dominante, según las observaciones recogidas, es el de varones jóvenes, altos, con poca grasa corporal y evidente dedicación al entrenamiento de fuerza. Muchos de ellos son turistas escandinavos y centroeuropeos que aprovechan las semanas de vacaciones para combinar sol y relaciones casuales. "Esta tarde ya me he hecho un contactito de Bergen rubiote de 188 cm", ilustraba un comentario que refleja la tónica general.
La contrapartida es la dificultad para el usuario medio que no encaja en ese molde. La competencia es feroz, y los estándares de exigencia se han disparado. Algunos analistas apuntan a que esta hiperconcentración de cuerpos "perfectos" genera un sesgo: el físico se convierte en el filtro principal, relegando otros atributos a un segundo plano.
El contraste con las aplicaciones de citas heterosexuales es notable. Mientras en las dirigidas a hombres y mujeres el catálogo de perfiles presenta una diversidad morfológica mayor, en las apps homosexuales la presión estética parece más acusada. "Mira la diferencia de físicos", se compara, señalando que en las primeras predominan personas con sobrepeso o rasgos menos trabajados.
¿Estamos ante una burbuja de la imagen? La concentración estacional en la Costa Blanca convierte la experiencia en un escaparate efímero. Pasado el verano, la marea de cuerpos esculpidos se retira, pero deja la pregunta: ¿hasta qué punto el físico determina las oportunidades en el mercado del ligue?