Exacto. Es un refrán viejo porque contiene una verdad que no pasa de moda. Esos tres estados comparten una cosa: la ausencia de filtro social. No calculan, no miden las consecuencias, no ejecutan un guion. Simplemente, sueltan lo que hay dentro.
Y lo que ha soltado este hombre ha sido el verdadero pensamiento de una parte importante de la sociedad, aquella que está hasta el gorro de que le impongan desde arriba qué tiene que pensar, decir y sentir sobre cada colectivo. La corrección política es, en el fondo, una mentira colectiva acordada. Y un tic nervioso la ha reventado en directo.
Lo irónico es que la BBC, que lleva décadas adoctrinando con su multiculturalismo buenista, ha pagado para que les recuerden en prime time que la ingeniería social tiene límites. Y ese límite es la naturaleza humana, tozuda e impredecible. Se les ha visto el plumero, y era de lo más corriente.