50.000 usuarios en 24 horas para esquivar productos de Jovenlandia
Un boicot no se gana con código. Pero cincuenta mil altas en un solo día —aunque sean de una extensión de navegador— son un termómetro que ningún departamento de márketing de supermercado debería ignorar. La herramienta que marca los productos de origen jovenlandés en la compra online ha superado esa barrera en menos de 24 horas, en plena resaca del pulso migratorio de Ceuta del pasado 30 de julio.
Una extensión, no una app: así funciona
El invento que circula con más fuerza es Mercabien, una extensión para Google Chrome firmada por el diseñador Javier Cañada. Solo actúa sobre la web de compra de Mercadona. Cada producto recibe un código de tonalidad: un tono para lo que no declara vínculo con Jovenlandia y otro para lo que sí, con una etiqueta intermedia reservada a lo «sospechoso de serlo». Ahí está el punto que parte al público: la herramienta no siempre distingue, a veces intuye.
Más de uno ha buscado en vano un botón de descarga. No existe. Es un complemento de escritorio, no una aplicación de móvil, y confundir una cosa con la otra explica buena parte del ruido de las primeras horas.
De las aceitunas al atún en conserva
¿Qué salta en la alerta? Aceitunas, frutas y hortalizas —las alubias verdes aparecen como caso recurrente—, aceites y conservas de sardinas y atún. La lista no es exhaustiva ni oficial. Y sobrevuela la sospecha de fondo: que buena parte de la mercancía llega sin envasar y se comercializa con origen español. Ese recelo sobre el etiquetado pesa tanto como la propia herramienta.
Hay quien defiende que basta con mirar el código de barras; otros, que una extensión de Chrome no mueve un sector agrícola entero. Las dos cosas pueden ser ciertas a la vez.
Dudo que dentro de un mes esta extensión siga en el centro de la conversación. Pero mientras un consumidor prefiera escanear antes que leer la letra pequeña, el problema sigue en el lineal, y ningún código de tonalidad lo va a resolver.