El acoso online a la alcaldesa de Bermeo: misoginia y racismo en redes
La alcaldesa de Bermeo, perteneciente a EH Bildu, se ha convertido en blanco de una oleada de comentarios vejatorios en foros de internet. Los ataques combinan descalificaciones sexistas con referencias despectivas a su origen étnico y religioso, un patrón que se repite en la política vasca cuando las mujeres ocupan cargos de visibilidad.
Los comentarios, de una crudeza poco habitual incluso en el anonimato digital, reducen a la edil a su físico y a su condición de «mora», término utilizado como insulto. Se la acusa de «no cumplir con el Corán» o de haberse «escapado del frenopático», en una mezcla de islamofobia y misoginia que trasciende la crítica política.
Curiosamente, ninguno de los ataques aborda su gestión municipal o sus políticas. La discusión se centra exclusivamente en su apariencia, su vestimenta y su supuesta sumisión sexual, lo que revela que la oposición a su figura no es ideológica sino puramente visceral.
Radiopatio, uno de los pocos mensajes con contenido político, señala el enorme pañuelo palestino en la plaza de Bermeo y la «transformación en nekane» (término despectivo para la mujer vasca que abraza el independentismo radical). Pero incluso ese comentario está teñido de desprecio hacia la conversión cultural.
Esta dinámica no es nueva. La política vasca ha visto cómo figuras femeninas de la izquierda abertzale reciben un escrutinio especialmente cruel en redes. Sin embargo, la combinación de racismo y sexismo eleva el tono a un nivel de degradación que debería preocupar a cualquier observador de la salud democrática.
¿Hasta qué punto la libertad de expresión en internet se convierte en cobertura para el acoso? Y más importante: ¿cuántas mujeres y personas de minorías étnicas se disuaden de entrar en política viendo este recibimiento?