La Administración ya paga el sueldo de 19 millones de españoles
El sector público se ha convertido en la mayor fuente de ingresos del país. Según los datos que maneja el INE, 19,3 millones de ciudadanos adultos dependen ya de una ayuda, pensión o salario público. Son 5 millones más que los ocupados en la empresa privada. El gasto anual en pensiones y sueldos de políticos y funcionarios roza los 300.000 millones de euros. La cifra no para de crecer al ritmo de las recesiones, la inflación y el coste de la vida.
¿Cuántos viven del Estado realmente?
De esos 19 millones, unos 3,5 millones son trabajadores públicos directos. El resto son pensionistas, perceptores del ingreso mínimo vital y beneficiarios de otras prestaciones. Pero la cifra no incluye a los empleados de empresas privadas que subsisten gracias a contratos públicos, los llamados «chiringuitos». Según algunas estimaciones, habría que sumar otros 2 millones de personas. La sensación de que media España vive de la otra media no es solo una impresión: la Encuesta de Población Activa muestra que el empleo público crece al doble de velocidad que el privado durante los últimos años.
La sostenibilidad del sistema en duda
El problema no es solo cuantitativo, sino estructural. El 50,8% de los hogares españoles recibe más dinero público del que aporta en impuestos. Y la tendencia se acentúa con el envejecimiento de la población y el aumento de las prestaciones. Un estudio de Esade señala que seis de cada diez españoles reciben más prestaciones que impuestos pagan a lo largo de su vida, y que la inmigración no será suficiente para cubrir el agujero de las pensiones. Mientras, la deuda pública sigue creciendo, cargando el coste sobre las generaciones futuras.
El debate sobre la eficiencia del gasto
Frente al relato oficial de que el gasto social es necesario, cada vez más análisis apuntan a la falta de control y al sobredimensionamiento. Ejemplos como el Congreso, que tiene por primera vez más asesores que funcionarios, o el Gobierno de Aragón, donde CC.OO. denuncia que hay «más jefes que indios» (un mando por cada seis trabajadores) alimentan las críticas. La proliferación de organismos públicos (uno por cada 2.300 habitantes) y el aumento récord de asesores (un 66% más que en la etapa de Rajoy) refuerzan la tesis de que el sector público se ha convertido en una máquina de gasto ineficiente.
El cierre del círculo es inevitable: o se reduce el perímetro del Estado o se eleva la presión fiscal sobre el sector privado, que es el que realmente genera riqueza. Por ahora, la tendencia es clara: más dependencia, más deuda y más incertidumbre sobre el futuro de las cuentas públicas.