Mbappé y Vinicius no se suman a la camiseta por Ceuta
Kylian Mbappé y Vinicius Junior fueron los dos únicos futbolistas que no vistieron la camiseta de apoyo a Ceuta en el partido Elche–Real Madrid. Los demás jugadores, de ambos equipos, lucieron la prenda con el mensaje «todos somos caballas». El gesto se convirtió en el centro de una polémica que ha ido mucho más allá del terreno de juego y que ha reabierto el viejo debate sobre hasta dónde debe llegar el fútbol cuando entra en política.
La ausencia de los dos delanteros no pasó desapercibida. En un contexto de especial sensibilidad en torno a la ciudad autónoma, la decisión se leyó como un desaire a los ceutíes. A partir de ahí, el asunto escaló.
Qué decía la camiseta y por qué se leyó como un desaire
El mensaje, escueto —«todos somos caballas»—, se presentaba como una muestra de solidaridad con los ciudadanos de Ceuta, cuyas vidas se han visto alteradas, según los mensajes que defendieron el gesto, por la situación que atraviesa la ciudad. No era, sobre el papel, una soflama política: ni hablaba de la españolidad de Ceuta ni del conflicto con Marruecos, sino que se planteaba como apoyo social a una población que, temporalmente, se ha visto privada de derechos que el resto de España da por descontados.
Precisamente por eso el enfado fue mayúsculo. Hay quien sostiene que un gesto de apoyo humanitario no obliga a nadie a firmar causa ajena y que forzar el posicionamiento es un abuso. Frente a esa posición, otros mensajes sostenían que, cuando todos los compañeros se retratan y dos se quedan al margen, el silencio deja de ser neutralidad y se convierte en mensaje.
Parte del enfado se dirigió también a la naturaleza de la campaña: algunos mensajes la atribuyeron a una campaña promovida por partidos políticos concretos, lo que, según esa lectura, explicaría la reticencia de ciertos jugadores a sumarse.
Del gesto puntual al enfado con el club
La polémica no se quedó en los dos jugadores; se desplazó al club. Circulan versiones sobre la creciente influencia en el club de una persona a la que se presenta como posible sucesor de Florentino Pérez, y sobre un episodio anterior, días antes, relacionado con Ceuta que habría generado tensiones internas. Nada de esto ha sido confirmado oficialmente.
Entre los abonados, el malestar se tradujo, al menos en un caso citado, en la decisión de no renovar el carné. Según un mensaje del hilo, un abonado con dos décadas de antigüedad y más de 6.000 euros anuales se planteaba no volver a renovar. El club, de momento, no ha anunciado sanción alguna, aunque no faltan voces que piden apartar a los jugadores unas jornadas.
El historial que se saca a relucir
En paralelo, se han recuperado episodios anteriores de los dos futbolistas para reforzar la tesis del desapego. Se recuerdan sus publicaciones tras la muerte de George Floyd —una de ellas atribuida a Mbappé— y unas declaraciones de Vinicius en las que llegó a sugerir que el Mundial debería cambiar de sede si España no progresaba en la lucha contra el racismo.
También se ha puesto encima de la mesa el ángulo comercial: una lista difundida en el propio debate vincula a Mbappé con marcas como Nike, Hublot, Oakley, EA Sports o Sorare, y a ella se han sumado llamamientos a boicotear a sus patrocinadores, aunque su efecto real está por ver.
Lo que viene
Con los precedentes a mano, es previsible que el asunto no se cierre en los despachos: algunos mensajes ya reclaman pitos en el Bernabéu y en otros campos, y el club tiene por delante decidir si deja correr el tiempo o toma cartas. Si la dirección no se pronuncia, la percepción de que hay una norma distinta para las estrellas seguirá ganando terreno. Aunque, visto lo visto, tampoco conviene apostar demasiado a que un gesto de dos futbolistas reconduzca una polémica que lleva años alimentándose sola.