Francia juzga a una logia masónica por sicariato y extorsión
Un tribunal francés sienta en el banquillo a varios miembros de la antigua Logia Masónica Athanor, en el suburbio parisino de Puteaux. Las acusaciones son de una gravedad poco habitual: el asesinato de un piloto de carreras, el intento de asesinato de un entrenador de negocios y de un sindicalista, agresión agravada y conspiración criminal, todo ello como supuesta red mafiosa incrustada en la estructura de la logia. El método que describe la acusación: contrataban a sicarios y les hacían creer que trabajaban para el gobierno. El juicio sigue abierto.
Una sociedad discreta, no secreta
La defensa institucional de la masonería se apoya en su propia carta de presentación: organización filantrópica, humanista, discreta pero no secreta, con existencia pública y actividades conocidas. Frente a ese relato, la acusación francesa dibuja lo contrario. La distancia entre ambos marcos —filantropía declarada y presunta red de sicarios— es lo que el tribunal tendrá que dilucidar. Nadie sostiene que el caso salpique al conjunto de la masonería; sí que una logia concreta pueda servir de cobertura.
El eco en España: el expediente Royuela
El caso ha reactivado en España el debate sobre las denuncias de tramas ocultas. La Audiencia Nacional investiga al exjuez Fernando Presencia por calumnias vertidas a través de denuncias sobre presuntas cuentas millonarias de altos cargos en el extranjero. El juez Joaquín Gadea citó a declarar los días 13 y 15 de septiembre a cuatro presuntos colaboradores: Alberto Royuela, Álvaro Arteaga, Juan Martínez Grasa y Santiago Royuela. Una corriente sostiene que esas denuncias son un bulo sin pruebas; otra alega que el proceso se instruyó sin garantías y que varios implicados salieron de prisión preventiva sin volver a ser citados.
Con un juicio abierto en Francia y un expediente español que se apaga y se reenciende, el punto donde el análisis se atasca es siempre el mismo: separar la acusación concreta de la teoría general. Lo primero lo decide un tribunal. Lo segundo, nunca.