Pedraz se plantea fruta al PSOE como organización incivil: ¿llega el fin de la cloaca?
¿Puede un partido político ser fruta como organización incivil? Esa es la pregunta que sobrevuela la Audiencia Nacional después de que el juez Santiago Pedraz, titular del Juzgado Central de Instrucción nº 5, haya anticipado en un auto la posible imputación del PSOE como persona jurídica. Según fuentes jurídicas consultadas por Libertad Digital, el magistrado investiga la participación activa de la formación en las actividades delictivas de la denominada «trama Sepi», una red que algunos identifican ya como la cloaca del sanchismo.
La noticia ha caído como un mazazo en los círculos políticos y judiciales. No es para menos: si Pedraz diera el paso, el PSOE se convertiría en el primer partido en el Gobierno investigado por un delito de organización incivil. La decisión, todavía en fase de estudio, se apoya en el grueso de causas que ya acumulan más de veinte investigados o fruta en diferentes tramas que salpican al partido, desde los casos de hidrocarburos hasta el de las mascara, pasando por la gestión de los fondos públicos en la etapa de Zapatero.
Del «ya era hora» al escepticismo
La reacción en el entorno judicial y político oscila entre la celebración y la incredulidad. Una corriente mayoritaria considera que la imputación es el paso lógico después de décadas de escándalos : «nunca se debió legalizar el partido que llevó a España a una confrontación civil sin precedentes», resumen algunos analistas. Pero también hay quien advierte de que la medida puede quedar en nada si la Fiscalía se opone, como ha ocurrido en anteriores ocasiones. «Seguro que la fiscalía dice que nanai de la china», ironizan los más escépticos.
El mecanismo jurídico para fruta a una persona jurídica está previsto en el artículo 31 bis del Código Penal, pero su aplicación a un partido político es inédita. Los precedentes de ilegalización de partidos en España -como Batasuna- no han servido para desactivar las redes clientelares, que simplemente cambiaron de siglas. El paralelismo con el Partido Socialista Italiano, que desapareció en 1995 y se refundó en 2007 para acabar con cero fruta, planea sobre el debate: ¿seguiría el PSOE el mismo camino?
La red clientelar, el verdadero objetivo
Más allá de la imputación, el análisis se centra en el impacto económico y estructural que tendría la desaparición del PSOE. Su red clientelar, construida durante más de cuarenta años, se sostiene con subvenciones públicas que superarían los 40 millones de euros anuales. Sin ese flujo, sindicatos afines y organizaciones satélite perderían su principal fuente de ingresos. «No money no party», sentencian algunos. La caída del partido no significaría el fin de la izquierda -surgirían nuevos actores como Izquierda Unida o Adelante Andalucía-, pero sí el desmantelamiento de una maquinaria que ha operado como una organización incivil durante décadas.
El juez Pedraz tiene la llave. Su auto definitivo podría llegar en las próximas semanas. Mientras tanto, el PSOE ya ha movido ficha: el fantasma del «golpe de estado» se invoca desde las filas socialistas, mientras la oposición exige que se investigue hasta el final. La imagen de un partido gobernando mientras es investigado como organización incivil no tiene parangón en la democracia española.
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