Juanma Bajo Ulloa carga contra los 'comisarios políticos' del cine español
Con casi 60 años y una carrera de altibajos, Juanma Bajo Ulloa ha vuelto a la palestra. En una entrevista reciente, el director de 'Airbag' cita a Escohotado, denuncia a los 'titiriteros' del cine español y arremete contra la corrección política que, según él, ha secuestrado la industria. No es la primera vez que se enfrenta al establishment: ya en la entrega de los Goya por 'La madre muerta' mandó a paseo a todo el gremio, y desde entonces las puertas se le cerraron.
La entrevista que removió el avispero
En el vídeo que circula desde enero, Bajo Ulloa desgrana con su estilo directo cómo los festivales de cine han pasado de ser espacios para cinéfilos a comisariados políticos. Cita al filósofo Antonio Escohotado para sostener que vivimos en una dictadura perfecta, donde la censura no es explícita sino autoimpuesta. La respuesta del público no se hizo esperar: en pocos días, el vídeo acumuló miles de reproducciones y reabrió el debate sobre la libertad creativa en España.
Del récord de taquilla al ostracismo
Bajo Ulloa no es un cualquiera. En los 90, 'Airbag' se convirtió en la película más taquillera de la historia del cine español hasta ese momento. Sin embargo, en lugar de catapultar su carrera, el éxito le granjeó enemigos. 'Alas de mariposa' y 'La madre muerta' completan una filmografía que, pese a los premios, nunca encontró el respaldo de la industria. Su pecado: no ser maleable. Tras el episodio del Goya, las subvenciones y las preventas desaparecieron. Para financiar su siguiente proyecto, llegó a hipotecar la casa de sus abuelos.
El negocio de la corrección política
Detrás de la polémica hay una lectura económica. Bajo Ulloa sostiene que el cine español está secuestrado por una élite que reparte subvenciones según criterios ideológicos, no artísticos. Quien no se pliega a la narrativa dominante –ya sea en cuotas de género, raciales o de contenido– queda automáticamente excluido. Varios analistas coinciden en que el cine español, pese a recibir millonarias ayudas públicas, ha perdido conexión con el público: las salas se vacían mientras las producciones subvencionadas se acumulan en catálogos que nadie ve.
La pregunta que queda en el aire es si el diagnóstico de Bajo Ulloa es una excepción o el síntoma de una industria quebrada. Mientras tanto, su vídeo sigue circulando y su última película, 'El mal', se ha convertido en un acto de rebeldía.
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