El Español: el CNI avisó del asalto y el Gobierno lo ignoró
El tramo arranca con un enlace y se lía. El Español, 19 de septiembre de 2026: la inteligencia militar, el CNI y la policía advirtieron del asalto masivo a Ceuta y el Gobierno lo ignoró. Lo pega un forero a mitad de discusión, y a partir de ahí el hilo deja de discutir si hay problema para discutir quién sabía qué y cuándo lo supo.
https://www.elespanol.com/espana/20260919/inteligencia-militar-cni-policia-advirtieron-asalto-masivo-ceuta-gobierno-ignoro/1003744387845_0.html
Qué se ha sabido
El titular de El Español es lo que entra con más fuerza. Inteligencia militar, CNI y policía avisaron; el Gobierno no hizo nada, según la información que pega el forero. Nadie discute la fuente. Discuten lo que significa.
Lo demás son versiones. Un participante recoge la «realidad estructural» que atribuye al presidente y concluye que a los ceutíes no les queda otra que asociarse a una potencia extranjera: EEUU, Rusia o China. Otro trae la teoría de un youtuber, que sitúa en Vox: Sánchez habría vendido Ceuta a Marruecos y a Francia, y esos dos estarían a su vez engañados por Estados Unidos, que es quien de verdad quiere quedarse la ciudad. Un tercero añade que hay versiones donde también aparece China. Nada de eso viene con documento.
Getasimov pone el comparador: Somalilandia,
solo reconocida por Israel. Y suelta dos datos de la ciudad: unos
40.000 residentes con DNI y una comunidad judía con peso histórico.
Gutiérrez pone el trámite encima de la mesa: para ceder territorio hacen falta
tres quintos del Congreso, convocar elecciones y un referéndum vinculante a la población. Lo mismo, dice, que si alguien quiere mover Ceuta de sitio.
Dónde está la bronca
Primera: si hay plan o película. Quien sostiene que hay una entrega en marcha se apoya en la «nueva realidad estructural» y en lo que publican los medios afines. Quien no lo compra responde que aquí se montan películas con media docena de foreros y que basta una llamada diplomática y presión económica para que el asunto se despeje en una tarde.
Segunda: si se puede organizar algo. Silenus recuerda que ya se celebraron dos consultas en Cataluña, mal hechas y sin garantías, y que el Gobierno incumplió la Constitución al no evitar las entradas masivas dos veces. Se pregunta si, en el caso de que los ceutíes negociaran en secreto con una potencia y convocaran un referéndum, se mandaría a la policía a impedirlo. Lo deja en el aire. Y apunta a que quien manda ahora en Ceuta no es el más hábil de la clase, y que
quizá aparezca otro líder.
Tercera: anexión o asociación. Antimesita corta por lo sano: los términos no los va a dictar una ciudad de
80.000 habitantes y 20 kilómetros cuadrados, y la posición tampoco es única porque ya están Gibraltar y Tánger. Lo que llaman asociación, dice, es una anexión.
Cuarta: el efecto dominó. Lord Vader sostiene que si la fórmula cuaja las invasiones se multiplicarían, financiadas por la potencia de turno que después ofrecería seguridad, y que detrás irían Canarias, Mallorca y zonas peninsulares: España, como tal,
duraba 20 años. Gutiérrez responde que no hace falta tanto: en cuanto cambie el gobierno, dice, el asunto se resuelve en una semana.
En medio, el tono se va. Hay intercambio de insultos entre dos foreros, uno pregunta si lo que se pretende es un golpe de Estado como el del 36 y otro zanja la hipótesis con el ejemplo de la abuela y las ruedas de la bicicleta.
El cálculo del Estrecho
Gutiérrez firma el argumento más repetido del tramo: con Ceuta, España consigue que para atravesar el Estrecho por mar haya una franja de aguas territoriales cien por cien españolas por ambas costas. Eso, dice, es control jurídico del Estrecho. Si la ciudad pasara a manos de Marruecos, esa condición se pierde. Lo llama valor incalculable y lo usa para responder a quien propone entregar la ciudad a Argelia y que el conflicto se lo coman otros.
Qué cambia respecto a antes
La vía de intervención sale del foco. El tramo ya no discute si se aplica o no: discute si alguien avisó y no movió un dedo. Entra un dato nuevo, el de los avisos previos, y entra un nombre nuevo en la conversación, el de un posible líder ceutí distinto del actual. También entra, por primera vez, la sospecha de que esto no se decida en Madrid.
Y el consenso sigue siendo el mismo: nadie ha convocado nada.