Jordi Wild pregunta a Carlos Blanco por su top 5 de filósofos
¿Cuál es el top 5 de filósofos de Carlos Blanco? La pregunta, formulada por Jordi Wild a un interlocutor de 40 años e igualmente sin descendencia, sigue sin respuesta. El que pregunta tiene 41 y tampoco ha dejado herederos. Hasta ahí, los datos.
La conversación lleva 126 días de rodaje y apenas ha producido ruido. Entre los silencios, una intervención con vocación de epitafio: da igual todo lo que se filosofe o se crea descubrir, el final es el mismo, y solo el ADN de quienes se han reproducido continuará bajo el sol. Otra voz, más cibernética, suelta que YouTube te espía. Dos formas de decir que el pensamiento tiene fecha de caducidad.
La filosofía no deja huella biológica
El argumento más duro del intercambio no discute de escuelas ni de nombres: descalifica la propia pregunta. Si la inmortalidad no existe y el cerebro se pudre, ¿para qué un ranking de sabios? Esa corriente biológica choca con la simple curiosidad de saber qué cinco pensadores salvaría alguien que dedica su vida a las ideas. El top 5 oficial no aparece por ningún lado.
Un silencio que también es respuesta
Que la pregunta lleve meses sin respuesta dice tanto como cualquier lista. En tiempos de contenido eterno, la ausencia de contestación es el dato: ni el interesado ni el público han cerrado el asunto. La cuestión sigue abierta. Quién sabe si algún día alguien suelta su pentáculo particular de presocráticos, existencialistas o utilitaristas. Mientras tanto, el ADN sigue su curso y YouTube, según algunos, también.