El Gobierno carga el paro sobre los inmigrantes y los datos le desmienten
El Gobierno ha puesto sobre la mesa una explicación para el paro: la inmigración. O al menos eso es lo que se desprende de la nueva línea oficial. La propia información publicada por El Mundo asegura exactamente lo contrario: el empleo aumenta gracias a la población extranjera. La contradicción invita a la perplejidad: si los extranjeros crean trabajo, ¿cómo van a ser la causa del desempleo?
Las cifras que circulan son gruesas: 1,3 millones de regularizados, otro millón y medio de reagrupaciones, 700.000 entradas anuales. Unos ven ahí la causa de la presión sobre los servicios públicos y la vivienda. Otros recuerdan que esas mismas cifras son las que alimentan el consumo y el empleo agregado.
La estafa piramidal del crecimiento
La corriente más dura no cree que la inmigración suba el paro. Cree que el modelo económico es una estafa piramidal: sin medio millón de entrantes al año, el consumo se apaga, el empleo se destruye y la economía per cápita real cae. El envés es un dumping salarial, vivienda más cara y servicios públicos tensionados. El día que el grifo se cierre, sostiene este análisis, la barraca se cae.
Frente a eso, los datos agregados muestran una realidad tozuda: la ocupación aumenta. Que ese aumento sea sostenible o una ilusión contable es justo lo que separa a los analistas.
El paro que nadie explica del todo
Con un desempleo cercano al 10%, el margen para cantar victoria es pequeño. La inmigración se ha convertido en el comodín para explicar lo que la política económica no resuelve. A corto plazo, el relato puede funcionar. Queda por ver cuánto dura cuando las próximas cifras laborales cambien el escenario. Si la historia sirve de guía, el mensaje se adaptará a los datos. La única certeza es que el paro seguirá siendo el flanco débil, con o sin chivo expiatorio.