El hilo pasa del dueño al cálculo de la oferta de compra
En el hilo ya no se discute quién es el propietario del piso de la inquilina de Retiro. El debate se ha movido a si la negativa de la empresa a vender tenía lógica económica y a si la oferta de compra existió de verdad. Un participante lo resume con una analogía de librería: él ofertó por un libro antiguo, le dijeron que no, y pregunta
cuál es la noticia. Otro dice que él también ofreció comprar el piso
por 100 euros y le dijeron que no. Ese es el tono del tramo.
Qué se ha sabido
El mensaje que más juego da es un cálculo. Un forero plantea las dos salidas de la empresa: ejecutar el lanzamiento y tener el piso libre hoy, o paralizarlo para vendérselo a alguien que puede desdecirse. Lo escribe así: opción uno,
riesgo 0, beneficio X; opción dos,
riesgo 100, beneficio X. Su conclusión es que ninguna persona en su sano juicio diría sí.
Otro participante añade una versión sobre el calendario. El inmueble no estaba en venta cuando llegó la propuesta, dice; la venta se ofreció antes a la inquilina a un precio que considera ventajoso y, al decir que no, la empresa recondujo su estrategia. Ahora el piso se reforma y se mantiene en alquiler, sostiene.
Entra un enlace externo:
esta pieza de BBC Mundo sobre el caso. Quien lo pega zanja que alguien miente; otro responde que seguramente sea como él dice.
Dos aclaraciones de datos. Sobre las generaciones, un forero corrige que los llamados «langosta» son los padres de los boomer, nacidos al terminar la guerra civil. Sobre el alquiler antiguo, otro recuerda que existió
en toda Europa tras las guerras, como solución de paso mientras se construía.
Kate the Great aporta la cuenta del desgaste:
70 años de la inquilina en el mismo piso a renta fija, con IBI, impuestos y abogados que, dice, acababan costando más que lo cobrado. De ahí deduce que los antiguos propietarios vendieron por debajo del mercado. Y se repite el tamaño de la empresa:
seis empleados y tres propiedades.
Dónde está la bronca
Primero, si la oferta era una oferta. Faltan las cantidades y varios se agarran a eso. Uno pide el número exacto y añade que quien vive de alquilar y vender habría vendido sacando beneficio. En la misma frase mete la posibilidad de que un gobierno compre vivienda con dinero público para una pensionista que cobra
1.800, cuando hay gente que no llega a esa cifra.
Segundo, la noticia. La analogía del librero parte el hilo: unos la usan para decir que esto es el mercado de siempre y que no hay caso; otros responden que un juzgado ya decidió y que nadie le ha ofrecido a la inquilina un piso similar en la misma calle. «Habrá montones», dice uno. La frase que se repite: si nadie es desahuciable, nadie es alquilable.
Tercero, el desvío. El debate se va a otro sitio: okupación, realquiler, pisos compartidos, educación. Un forero cuenta que en Barcelona hay quien hace fotos de pisos vacíos y que en su capital de provincia no llega a fin de mes; pregunta, con retintín, si el pianista se ofrece a pagarle a él el alquiler. Otro sostiene que hay millones de personas hacinadas y que usar a una señora que pagaba cuatro veces menos que sus vecinos es un error de la izquierda. Y alguien responde que ayudar a una no implica dejar de ayudar a otra.
Cuarto, el guion. Un participante enumera personajes públicos que, a su juicio, van sumándose a la causa, y bromea con que esto sigue un libreto. Hay quien tacha todo de teatrillo y predice residencia, decreto con el nombre de la señora y serie. Y quien rebaja: es una micropyme, dice, y llamarla «fondo»
clama al cielo.
Qué cambia respecto a antes
Se da por cerrado el asunto de la identidad. Aquí ya casi nadie discute si es fondo o sociedad pequeña: la etiqueta se ha vuelto munición para unos y matiz para otros. Lo nuevo es el cálculo económico, que convierte el «no» en una decisión con números en vez de un misterio moral. También entra el primer enlace externo del hilo. Y se cuela, sin que nadie la llame así, la despedida del caso: que la señora acabará en una residencia y que saldrá una norma con su nombre.
De la escritora que iba a cubrir la diferencia nadie dice nada. Alguien pregunta quién es y no hay respuesta.