Israel será destruida: la profecía que resucita en cada guerra
Llevan 77 años pronosticando el epitafio y el Estado de Israel sigue sin firmarlo. Cada vez que Oriente Próximo arde, reaparece la misma pregunta: ¿será ésta la última guerra? La respuesta que circula por internet no es nueva, pero mezcla cada vez con más habilidad versículos bíblicos, saturación de la Cúpula de Hierro y planes de contingencia en Argentina.
La Biblia como manual de futurología
El corpus central de la profecía está en Mateo 24 y Lucas 21: Jerusalén será rodeada por ejércitos y no quedará piedra sobre piedra. El problema para los literalistas es que el Muro de las Lamentaciones sigue ahí, piedra sobre piedra. Algunos resuelven la contradicción diciendo que la profecía aún no se ha cumplido del todo, y que una guerra a gran escala podría ser el escenario. Es un argumento difícil de rebatir porque cada tensión en la zona se lee como un anticipo del guion.
La geoestrategia se niega a seguir el guion
El análisis militar que se desprende del cruce de informaciones tampoco es unánime. Hay quien mantiene que la Cúpula de Hierro está agotada por saturación y que la guerra contra Irán podría alargarse mucho más de lo contado oficialmente, porque una invasión terrestre causaría bajas inasumibles. En el lado contrario, se apunta que Irán tiene problemas internos serios y que es más probable que Israel financie un cambio de régimen en Teherán a que sea destruido por bombardeos. Una tercera vía, más escéptica, sostiene que Israel no desaparecerá pero sí mutará hacia un estado teocrático que dejaría al Afganistán talibán como una broma.
El guion completo de la conspiración
Ahí es donde la geopolítica se funde con la escatología. En la versión conspirativa, Israel no es solo un país: es la herramienta de un plan que incluye la creación de Hamás, la construcción del Tercer Templo y hasta la llegada del Anticristo. Se presenta al sionismo manejando a la vez a los gobiernos europeos y a sus propios enemigos, con dirigentes como Pedro Sánchez o George Soros interpretando papeles secundarios. Y como en toda buena teoría, el escenario de huida también está previsto: Argentina aparece como supuesta tierra prometida de repuesto, con Javier Milei como anfitrión involuntario de un plan bautizado como Andinia.
La historia, por ahora, se resiste a emitir su veredicto. Llevan 77 años anunciando el final, y el país sigue ahí, con sus contradicciones y sus muros. ¿Será la profecía la única que acierte, o será el último estado de la región que se niega a cumplirla?