Israel desmiente su papel en la crisis migratoria de Ceuta
Una representante diplomática extranjera comparece para negar algo que, en teoría, nunca le correspondió explicar. Dana Elrich, encargada de negocios israelí en España, desligó a su país de la entrada masiva de migrantes registrada en Ceuta a finales de julio. Y lo hizo con una frase que, más que una defensa, funciona como pulla: al Ejecutivo español le reprochó haber hablado «sin información, sin informes y con una desinformación que repite una mentira».
Qué dijo exactamente la diplomacia israelí
Elrich afirmó que le sorprendió que el Gobierno vinculara a Israel —y también a Rusia— con el flujo migratorio hacia la ciudad autónoma. «Que se hable de Israel en ese contexto, en vez de hablar de la seguridad de Ceuta, mientras estamos en una emergencia nacional en España, todavía me sorprende», declaró, según recogió la Agencia EFE. El desmentido no discute que la entrada se produjera. Discute quién la habría organizado y por qué se apuntó a un socio diplomático.
El pulso de fondo: quién responde de la frontera
Hay quien sostiene que la seguridad del perímetro ceutí es competencia exclusiva del Estado español y que atribuir a terceros países lo que no se contiene en frontera equivale a escurrir el bulto. Enfrente pesa otro argumento: el señalamiento no habría sido casual, sino expresión de un contexto diplomático deteriorado por el reconocimiento de Palestina y por el trato dispensado a Israel en foros internacionales. Ninguna de las dos corrientes ha exhibido pruebas públicas concluyentes. El cruce de acusaciones, mientras, deja a Ceuta en el mismo lugar donde empezó: con más preguntas que informes.
El detalle incómodo es que el desmentido israelí ha puesto el foco sobre algo que nunca llegó a documentarse oficialmente. La sospecha quedó instalada en el aire. La prueba, a estas alturas, sigue sin mostrarse.