Acusan a Israel de genocidio en Líbano ante el silencio general
¿Por qué unas guerras ocupan portadas y otras mueren en el olvido? La ofensiva de Israel contra Hezbolá en Líbano ha vuelto a sacar esa pregunta a la superficie. Mientras una parte de la opinión pública denuncia un genocidio silenciado, no menos voces aplauden la campaña militar como defensa legítima contra el terrorismo.
El doble rasero con las guerras de África
La respuesta más cohesionada no viene de Líbano, sino de África. En Sudán, Nigeria y la República Democrática del Congo se acumulan muertes que apenas mueven a la comunidad internacional. Quienes denuncian el presunto genocidio israelí rara vez aplican el mismo rasero a esos conflictos. Esa diferencia de atención alimenta la sospecha de una jerarquía no declarada de vidas en la cobertura informativa.
Apoyo sin fisuras a la ofensiva israelí
En el extremo contrario, hay quien apoya sin matices la acción de Israel. El argumento central: Hezbolá no es el Líbano, y la ofensiva va dirigida contra una milicia que ha secuestrado al país. Entre los más entusiastas, la adhesión se expresa hasta con ironía económica: quien anuncia que enviará un Bizum a Netanyahu para que siga atizando el conflicto. Un gesto simbólico que retrata la polarización.
El silencio que denuncia el titular no existe como tal: es un ruido de fondo entre indignación, respaldo incondicional y una pregunta incómoda sobre qué vidas pesan más para la prensa y la diplomacia. La respuesta políticamente correcta sería que ninguna muerte es despreciable. La realidad, como casi siempre, cobra por ver.