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A Isabel la Católica -hija…
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La figura de Isabel la Católica es compleja, vista por algunos como una gobernante visionaria y por otros como responsable de decisiones económicas perjudiciales para la Corona.
La decisión de Isabel la Católica de expulsar a los judíos de sus reinos en 1492 es uno de los episodios más debatidos de su reinado. Se argumenta que esta medida privó a la Corona de un sector crucial de financieros e intelectuales, los sefardíes. Su exilio, según esta perspectiva, enriqueció a otras potaciones como Turquía, Venecia y Holanda. La falta de este capital humano y financiero en la península ibérica habría obligado a los monarcas posteriores, los Austrias, a depender de banqueros extranjeros, principalmente alemanes y genoveses. Estos banqueros habrían captado una parte considerable de las riquezas provenientes de América, dejando a la Corona española como meros intermediarios. La incapacidad de la península para convertir la riqueza americana en industria y comercio propios, sumada a una política de compra de bienes en el exterior, habría generado inflación y elevados impuestos para sostener el vasto imperio.
Otro punto de fricción se centra en la gestión de los territorios americanos. Si bien la idea de no esclavizar a los nativos americanos, impulsada por Isabel la Católica y posteriormente formalizada por Carlos V con las Leyes Nuevas de 1542, buscaba una mayor protección de la población indígena, también generó tensiones con los conquistadores. Estos últimos sentían que se les negaban los frutos de sus esfuerzos y que la Corona buscaba un control férreo sobre los metales preciosos para financiar sus guerras en Europa. La crítica apunta a que esta política, junto con la influencia religiosa, pudo haber impedido un modelo de colonización similar al inglés, que habría resultado en sociedades con mayor presencia de descendientes españoles y, según esta visión, más estables. La dependencia de la Corona de los metales preciosos para sus conflictos bélicos europeos es vista como un factor desestabilizador de la economía peninsular.
El reinado de Isabel la Católica y Fernando de Aragón sentó las bases de la España moderna, pero sus decisiones económicas y sociales continúan siendo objeto de análisis. La expulsión de los judíos y la gestión de las colonias americanas son dos ejemplos claros de políticas con consecuencias a largo plazo que aún hoy se debaten. La visión de Isabel la Católica como una figura compleja, capaz de grandes logros pero también de decisiones con un alto coste económico y social, es la que emerge de la historiografía. La forma en que la Corona manejó la riqueza americana, sin capitalizarla internamente, es un punto clave en la explicación del posterior declive económico de la península.
A Isabel la Católica -hija…