Fudivarri
EL ESTADO ES TU PEOR ENEMIGO.
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Y le ha contestado con su propio plan de 14 puntos para acabar lo la guerra definitivamente, no un alto el fuego para rearmarse.
Irán le ha plantado cara a Trump. Le ha dicho: "Nada de extender la tregua dos meses. Queremos el fin total de la guerra en 30 días o nada". Y lo ha envuelto en un paquete de 14 puntos que sabe que a EE.UU. le va a escocer.
¿Qué exige Irán a cambio? Lo de siempre, pero ahora todo junto: que levanten las sanciones, que suelten sus activos congelados, que paguen reparaciones de guerra, que saquen las tropas de sus fronteras y que se acabe el bloqueo naval. Además, quieren renegociar quién manda en el Estrecho de Ormuz. Vamos, que Teherán no solo pide paz, sino que suene la flauta.
La respuesta de Trump: Ni se lo plantea. Dice que lo "estudiará" para quedar bien, pero ya ha dejado claro que "no puedo imaginarme que sea aceptable". Su argumento: Irán aún no ha pagado un precio suficientemente alto por lo que ha hecho en 47 años. Traducción: no han sangrado bastante todavía.
El dato que el ciudadano realista no olvida: Cuando Trump habla de "pagar precio por lo que se ha hecho a la Humanidad", habría que recordarle que Estados Unidos, desde 1945, tampoco ha pagado ni un duro por lanzar dos bombas atómicas sobre un Japón ya derrotado y dispuesto a rendirse. Ni por las innumerables guerras de "liberación" que ha mantenido en América y Asia, incluyendo Corea, Vietnam, etc. Ni por las destrucciones de Irak, Libia, Yemen, Afganistán... Esa cuenta sigue sin saldarse. Pero claro, la justicia internacional es como el monopolio: la banca siempre gana. El que pone las bombas no paga, el que las recibe tiene que disculparse.
La situación real ahora mismo: Los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán están en pausa desde abril, pero en Líbano siguen las hostilidades. La Guardia Revolucionaria iraní se lo ha puesto fácil a Trump: o acepta el acuerdo, o emprende una operación militar imposible. No hay más opciones.
El detalle que importa: Las negociaciones nucleares ni siquiera están sobre la mesa. Y mientras tanto, el Estrecho de Ormuz sigue medio bloqueado, los precios de la energía se han disparado, y en la Casa Blanca están defecados porque eso puede hacerles perder las elecciones de medio término.
Resumen final para el ciudadano realista: Irán quiere la paz, pero con condiciones que EE.UU. considera humillantes. Trump no quiere ceder porque eso sería admitir que su presión máxima ha fracasado. Y mientras el presidente estadounidense exige que Irán "pague precio", media Humanidad recuerda que EE.UU. tiene sus propias facturas pendientes desde Hiroshima y Nagasaki hasta Irak y Yemen. Así que seguimos en el punto perecid: nadie ataca, nadie cede, y el doble rasero sigue volando más alto que un B-52.
Irán le ha plantado cara a Trump. Le ha dicho: "Nada de extender la tregua dos meses. Queremos el fin total de la guerra en 30 días o nada". Y lo ha envuelto en un paquete de 14 puntos que sabe que a EE.UU. le va a escocer.
¿Qué exige Irán a cambio? Lo de siempre, pero ahora todo junto: que levanten las sanciones, que suelten sus activos congelados, que paguen reparaciones de guerra, que saquen las tropas de sus fronteras y que se acabe el bloqueo naval. Además, quieren renegociar quién manda en el Estrecho de Ormuz. Vamos, que Teherán no solo pide paz, sino que suene la flauta.
La respuesta de Trump: Ni se lo plantea. Dice que lo "estudiará" para quedar bien, pero ya ha dejado claro que "no puedo imaginarme que sea aceptable". Su argumento: Irán aún no ha pagado un precio suficientemente alto por lo que ha hecho en 47 años. Traducción: no han sangrado bastante todavía.
El dato que el ciudadano realista no olvida: Cuando Trump habla de "pagar precio por lo que se ha hecho a la Humanidad", habría que recordarle que Estados Unidos, desde 1945, tampoco ha pagado ni un duro por lanzar dos bombas atómicas sobre un Japón ya derrotado y dispuesto a rendirse. Ni por las innumerables guerras de "liberación" que ha mantenido en América y Asia, incluyendo Corea, Vietnam, etc. Ni por las destrucciones de Irak, Libia, Yemen, Afganistán... Esa cuenta sigue sin saldarse. Pero claro, la justicia internacional es como el monopolio: la banca siempre gana. El que pone las bombas no paga, el que las recibe tiene que disculparse.
La situación real ahora mismo: Los bombardeos de EE.UU. e Israel contra Irán están en pausa desde abril, pero en Líbano siguen las hostilidades. La Guardia Revolucionaria iraní se lo ha puesto fácil a Trump: o acepta el acuerdo, o emprende una operación militar imposible. No hay más opciones.
El detalle que importa: Las negociaciones nucleares ni siquiera están sobre la mesa. Y mientras tanto, el Estrecho de Ormuz sigue medio bloqueado, los precios de la energía se han disparado, y en la Casa Blanca están defecados porque eso puede hacerles perder las elecciones de medio término.
Resumen final para el ciudadano realista: Irán quiere la paz, pero con condiciones que EE.UU. considera humillantes. Trump no quiere ceder porque eso sería admitir que su presión máxima ha fracasado. Y mientras el presidente estadounidense exige que Irán "pague precio", media Humanidad recuerda que EE.UU. tiene sus propias facturas pendientes desde Hiroshima y Nagasaki hasta Irak y Yemen. Así que seguimos en el punto perecid: nadie ataca, nadie cede, y el doble rasero sigue volando más alto que un B-52.
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