Acompáñame a conocer esta triste historia:
Hoy miércoles 4 de noviembre, mi móvil me ha querido recordar algunas fotos de hace tres años almacenadas y olvidadas de mi anterior terminal.
Entre ellas, he encontrado pantallazos de Coinbase ya que por aquel tiempo tuve mi primer flirteo con las crypto. BTC venía de caer desde los 16.000€ hasta los 5.000€ en julio de 2018 y los 3.000€ en diciembre.
Eran pantallazos de una conversación de WhatsApp con mi mejor amigo, en la que acordamos que si llegaba a picar los 3.000€ compraríamos aunque fuera una moneda completa. Esa era la condición. No lo hicimos porque no sabíamos hasta donde iba a caer. Tal vez nos encontrábamos ante la inminente gloria de BTC y cualquier dinero que invirtieramos se iría por el retrete. No formalizamos la operación.
Hoy he reflexionado acerca de los cigot que tiene la gente que hace aseveraciones acerca de lo que va a ocurrir o si algo es una guano o es oro digital.
Señores, en esto solo hay una fórmula, y es ESTAR. Punto, hay que estar, porque el que no está ve el espectáculo desde la barrera. Ni gana ni pierde, pero el que está es el único que puede ganar. Y a eso hay que venir. Lo siento por los que llevan aquí desde 2017, pero yo pude pegar el bowling y decidí no estar. Tres años después estamos aquí. Y dentro de otros tres solo lo podremos contar los que estuvimos. Suerte a todos y HODL a gloria.
A lo puristas de "Es que está hablando en € y no en $" ya saben lo que me pueden acariciar...
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