Sin toma de tierra, el diferencial sigue salvando vidas, pero no siempre
Una
vivienda antigua con la instalación eléctrica sin toma de tierra. El cuadro tiene diferencial, el botón de test funciona, y el propietario se pregunta si eso basta para enchufar una depuradora de piscina sin jugarse el tipo. La respuesta corta: el diferencial protege, pero no es la panacea que algunos venden. La respuesta larga ocupa este artículo.
El miedo concreto es el de siempre: tocar la carcasa metálica de un electrodoméstico averiado y que la corriente elija tu cuerpo como camino hacia el suelo. La toma de tierra existe para ofrecerle un camino mejor. Sin ella, el diferencial solo actúa cuando alguien cierra el circuito. Y ese alguien suele ser el incauto que va a cambiar la bombilla.
Qué hace realmente el diferencial sin toma de tierra
El diferencial mide la corriente que entra y la que sale. Si hay diferencia, salta. Eso es todo. No necesita toma de tierra para funcionar, y quien sostenga lo contrario se equivoca. Ahora bien, sin toma de tierra esa diferencia solo aparece cuando alguien toca la parte en tensión y la corriente escapa por su cuerpo. Es decir: el diferencial te protege, pero te usa como fusible durante unas milésimas de segundo.
Con toma de tierra, la derivación se produce en cuanto el cable suelto toca la carcasa metálica. El diferencial salta antes de que nadie meta la mano. La diferencia entre ambos escenarios es la diferencia entre un susto y un viaje a urgencias.
El caso de la depuradora: agua, metal y 230 voltios
Una depuradora de piscina es el peor escenario posible: motor eléctrico, agua, humedad permanente y uso al aire libre. La recomendación que se repite es clavar una pica de cobre de medio metro en zona de césped, cerca del equipo, y llevar un cable de 4 mm² hasta la toma de tierra del aparato. No es la instalación homologada que exige el reglamento, pero es infinitamente mejor que nada.
La alternativa de usar las tuberías metálicas como tierra improvisada tiene defensores y detractores. Funciona si la tubería está realmente conectada a tierra y recorre metros enterrados. Si el tramo es plástico o está aislado, solo se extiende el problema. Y hay un riesgo añadido que se menciona con crudeza: una chapuza en un piso puede electrocutar a un vecino que se está duchando tres plantas más abajo.
Regletas con diferencial: qué son y qué no
Las regletas que se venden como «con protección» suelen llevar magnetotérmico, no diferencial. El magnetotérmico protege contra sobrecargas y cortocircuitos, no contra derivaciones que atraviesan un cuerpo humano. Sustituirlo por un diferencial en una regleta es una mala idea: el diferencial no tiene poder de corte en carga y se acaba quemando.
Para que salte el de la regleta y no el del cuadro hace falta selectividad, y eso exige jugar con retardos y sensibilidades que encarecen el producto hasta los 100 euros o más. Con un diferencial de 30 mA en el cuadro y el botón de test funcionando, la protección existe. No es perfecta, pero existe.
La solución real y por qué nadie la pone
La toma de tierra homologada implica enterrar cable de cobre en zanjas, clavar picas y distribuir el cable verde/amarillo por toda la instalación. Es un gasto que muchos propietarios de casas antiguas postergan indefinidamente. Mientras tanto, se convive con el riesgo: carcasas que dan calambre, electrodomésticos que se estropean antes de tiempo y la sensación difusa de que «nunca pasa nada».
Hasta que pasa. Y entonces el diferencial salta, sí, pero con tu cuerpo en medio del circuito.