El Yamuna, el río urbano más contaminado: 100% materia fecal
¿Puede un río estar compuesto, literalmente, al 100% de materia fecal? En el caso del Yamuna, afluente del Ganges y columna vertebral de Nueva Delhi, es la cifra que maneja el arquitecto Iñaki Alday: cero contenido de oxígeno, ninguna forma de vida —ni acuática ni vegetal— y más de 200 kilómetros de cauce antes de que el agua empiece a parecerse al agua. No es una licencia literaria, sino el punto de partida del
Yamuna River Project, el plan urbanístico de mayor envergadura que se ha planteado en la India hasta la fecha.
Los números que enmarcan el problema son de escala:
más de 20 millones de personas viven en la capital india, una de las mayores concentraciones urbanas del planeta. Alrededor de
cinco millones lo hacen en infraviviendas o
slums. Y el río que durante siglos fue el centro físico y espiritual de la ciudad lleva tres o cuatro décadas siendo, en palabras del propio Alday, «totalmente inaccesible».
Qué es el Yamuna River Project
El proyecto nace de una pregunta incómoda. Alday, junto al arquitecto indio
Pankaj Vir Gupta, se planteó que la cuestión crítica no era el agua, sino todo lo que había alrededor. De ahí salió una investigación de
cinco años cuyos resultados recoge un libro homónimo publicado por Actar,
Yamuna River Project.
Alday venía de dirigir un departamento en la Universidad de Virginia y ese año pasó a ser decano de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Tulane, en Nueva Orleans. El diagnóstico que deja es incómodo para el relato oficial: el problema del Yamuna no es el río. Es la
falta de infraestructuras, de viviendas adecuadas, de equipamientos, el manejo de la basura y una madeja de decisiones culturales y políticas que arrancan mucho antes, en la época colonial británica.
Por qué las depuradoras no arreglan el Yamuna
La primera conclusión desmonta la solución más obvia. Se han invertido
billones de dólares en plantas de tratamiento de aguas que no funcionan. La explicación del arquitecto es quirúrgica: «se estaba tratando el termómetro que mide la fiebre, pero no la enfermedad». Se atacaba el síntoma —el agua sucia— sin tocar la causa.
El segundo obstáculo es de gobernanza. Sobre el Yamuna tienen competencias
27 agencias distintas. Ponerlas de acuerdo es malabarismo administrativo que, a efectos prácticos, no funciona. De ahí que el proyecto proponga crear una agencia única con poder para decidir por encima de todas las demás. El argumento es simple: sin una autoridad clara, no hay plan que sobreviva al primer trámite.
Cinco millones de personas en infraviviendas
La parte más tangible del plan pasa por la vivienda y los servicios básicos en las zonas ribereñas. Hay ya proyectos piloto sobre la mesa y, según los responsables,
bancos interesados en financiarlos. El cálculo humano es contundente: cinco millones de habitantes de la capital viven en asentamientos precarios, y sus condiciones de vida y su salud cambiarían de forma radical solo con tener agua y comida seguras en casa.
A eso se suman las operaciones urgentes que no admiten espera: limpieza de los cauces, nuevas plantas de tratamiento, sistemas de manejo de residuos y el sellado de los vertederos que ya operan por encima de su capacidad. Nada de esto es tecnología de ciencia ficción. Es presupuesto y voluntad.
¿Cuánta gente vivirá en la India en los próximos años?
La India va a convertirse en el país más poblado del mundo, superando a China, y llegará a tener
100 ciudades de más de un millón de habitantes, la mayoría con los mismos problemas a distinta escala. El dato, leído en clave negativa, es una condena. Leído en clave positiva, es un mercado y una mano de obra.
El propio Alday señala la otra cara: el país es de los más avanzados del mundo en telecomunicaciones y tiene una capacidad de transformación enorme, sobre todo si existe masa crítica de gente bien formada para implementar los cambios. La pelota está en el tejado de la ejecución.
Un manual para ríos contaminados de medio mundo
El caso del Yamuna no es una excepción exótica. En partes del Sudeste asiático, África y Latinoamérica se repiten situaciones parecidas con ríos urbanos muy contaminados. El equipo trabaja en Delhi como el caso más urgente, pero su lectura es que las soluciones sirven para muchos otros lugares.
La discusión pública que ha generado el asunto se divide entre quienes ponen el foco en la gestión —infraestructuras, agencia única, financiación— y quienes lo ponen en la cultura y el abandono cotidiano. También hay quien recuerda que la contaminación no es patrimonio de un solo país. Las tres lecturas apuntan al mismo río, y solo una de ellas se resuelve con dinero.
Con 27 agencias, un cauce al 100% de materia fecal y la mayor demografía del planeta en camino, el milagro del Yamuna no será químico. Será administrativo. O eso, o seguimos esperando a que alguien decida de una vez quién manda en el río.