Incendios de sexta generación: ¿una amenaza real o excusa política?
Los incendios de sexta generación son, según los expertos, los más violentos y difíciles de extinguir jamás registrados. Capaces de alterar la dinámica de las capas altas de la atmósfera y generar tormentas de fuego que se retroalimentan, suponen un salto cualitativo en la peligrosidad. Pero la discusión sobre su origen y cómo prevenirlos deriva rápidamente en un cruce de acusaciones políticas y normativas contradictorias.
¿Qué son los incendios de sexta generación?
Según un artículo de BBVA, estos incendios se caracterizan por su enorme intensidad y capacidad de crear su propio clima. Son tan poderosos que pueden generar pirocúmulos y tormentas eléctricas que expanden el fuego de forma impredecible. En lo que va de año, la superficie quemada en Europa ya equivale al tamaño de Luxemburgo, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Su extinción requiere medios aéreos y terrestres de gran capacidad, pero ni siquiera eso garantiza el control.
El debate sobre la gestión forestal
Mientras los expertos llaman a la prevención mediante desbroces y limpieza del monte, la normativa actual lo dificulta. Se ha popularizado la frase «los incendios se combaten en invierno», defendida incluso desde formaciones como Vox y apoyada por el Gobierno. Sin embargo, la realidad es que retirar maleza o leña del monte puede conllevar multas, lo que desincentiva la gestión por parte de los propietarios. Algunos sostienen que la burocracia y las leyes ambientales protegen en exceso el sotobosque, creando un polvorín.
Clima vs. regulación: el falso dilema
El cambio climático se lleva la peor parte del debate, pero la evidencia muestra que no es el único factor. La falta de gestión forestal, el abandono rural y las restricciones a la quema controlada agravan el riesgo. Mientras unos piden más impuestos y acuerdos climáticos, otros reclaman permisos para desbrozar y aprovechar la biomasa. La vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, Arantza Pérez Oleaga, ha intervenido en medios como Vozpópuli y Antena 3 para pedir un equilibrio entre conservación y prevención.
Si no se reconcilian la gestión forestal y la lucha contra el cambio climático, el próximo verano podría repetir la superficie de Luxemburgo calcinada o incluso superarla. Pero mientras el debate político prime sobre las soluciones, el fuego seguirá marcando su propia agenda.