La fragata F-111 «Ramón de Bonifaz» se bota entre dudas sobre su coste real
¿Cuánto cuesta de verdad poner una fragata en el agua? La botadura de la F-111 «Ramón de Bonifaz» en Ferrol, con el presidente del Gobierno y la Reina Sofía como padrinos institucionales, ha reabierto la herida de los sobrecostes en la industria de defensa española. El acto, presentado como un hito industrial, llega con una pregunta incómoda flotando en el aire: ¿es este barco la prueba de que España puede fabricar armamento de primer nivel o un nuevo capítulo de dinero público malgastado?
El programa S-80, hermano mayor de esta familia de buques, es el precedente que nadie quiere repetir. Su coste inicial de 2.135 millones de euros escaló hasta los 3.906,7 millones, con gastos de mantenimiento que superan los 102 millones adicionales. Cada unidad ronda los 1.000 millones, una cifra que, como señalan desde el sector, es propia de submarinos nucleares. Navantia cerró 2024 con pérdidas de 197 millones y perdió un contrato clave de 4.800 millones en India frente a la alemana TKMS.
¿Qué es el sistema SCOMBA y por qué se compara con el Aegis?
La F-111 incorpora el sistema de combate SCOMBA, desarrollado en España como alternativa al Aegis estadounidense de Raytheon y Lockheed. La comparación no es gratuita: el Aegis es el estándar de la OTAN y equipa a los destructores más avanzados del mundo. Que España haya desarrollado su propio sistema es, según los defensores del proyecto, un paso hacia la soberanía tecnológica. Los críticos, en cambio, señalan que el casco es lo único realmente español y que el resto de la tecnología sigue siendo estadounidense.
El nombre del buque, «Ramón de Bonifaz», ha generado su propia polémica. Bonifaz fue el primer almirante de Castilla y liberó Sevilla del dominio islámico remontando el Guadalquivir. La elección ha sido interpretada por algunos como un intento de reescribir la historia naval española, evitando nombres más controvertidos.
¿Cuánto cuesta mantener la industria naval española?
Navantia es una empresa pública que no gana dinero desde hace 17 años. Durante el desarrollo del S-80 sufrió numerosas huelgas y ha necesitado un rescate de 450 millones. El AIP (propulsión independiente de aire), pieza clave para que los submarinos no tengan que emerger, se le quitó a Abengoa y se le dio a Técnicas Reunidas. El primer S-80 entró en servicio activo el 30 de noviembre de 2023. El segundo, el S-82, estará plenamente operativo en 2027, y el resto hasta los cinco previstos deberían estar listos para 2030.
La comparación internacional no favorece a España. India adquirió submarinos Scorpène por menos de 600 millones la unidad. Los Type 218SG alemanes o los Soryu japoneses se producen con menores costes y plazos. Los Dolphin israelíes, equivalentes al S-80, cuestan entre 350 y 400 millones.
¿Qué capacidad militar aporta la F-111 a la Armada?
Con la clase Bonifaz, España triplicará la potencia y capacidad ofensiva de su armada. Las cinco fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán ya son consideradas buques de guerra de los mejores del mundo, y las F-110 las superarán. Si se añaden los submarinos clase S-80, el resultado es una flota muy superior a la de Marruecos, que solo tiene una fragata comparable (la Mohamed VI) y ninguna arma submarina operativa, aunque ha mostrado interés en comprar dos.
El debate sobre el uso de estas fragatas también ha derivado hacia la geopolítica. Algunos sectores critican que España no tenga una capacidad de disuasión nuclear propia y dependa de la OTAN. Otros defienden que el dinero invertido en defensa es la única forma de mantener una industria estratégica.
¿Por qué se cuestiona el coste de la fragata F-111?
El coste del programa S-80 se ha convertido en el principal argumento de quienes dudan de la gestión de Navantia. Los 3.906,7 millones de euros del programa, frente a los 2.135 iniciales, representan un sobrecoste de más del 80%. Cada submarino cuesta cerca de 1.000 millones, una cifra que, como señalan desde el sector, es propia de submarinos nucleares. Navantia perdió 197 millones en 2024 y no gana dinero desde hace 17 años.
Los defensores del proyecto argumentan que los costes de desarrollo se repercuten en el precio unitario y que, si se fabricaran más unidades, el precio bajaría. Con 15 submarinos S-80+, el coste unitario se acercaría al de un Scorpène. El problema es que, por ahora, solo hay cinco previstos y el AIP sigue sin estar plenamente operativo.
La F-111 ya está en el agua. Queda por ver si, cuando llegue el momento de la verdad, el barco cumple lo que promete o se convierte en otro capítulo de la larga lista de proyectos industriales españoles que empezaron con grandes titulares y acabaron con facturas millonarias.