Una enmienda adoptada en la Asamblea Nacional francesa propone gravar con 5,5 céntimos cada gigaocteto recibido en Francia. Un cálculo difundido eleva a 0,77 euros el coste para ver una película en streaming.
La Asamblea Nacional francesa adoptó una enmienda que gravaría los datos recibidos en el país a razón de 5,5 céntimos por gigaocteto. La propuesta, de origen socialista, ha encendido el debate sobre quién paga la factura de la red y con qué criterio se mide.
Qué grava exactamente la enmienda
El texto no habla de usuarios ni de plataformas: pone el foco en el volumen de datos que entra en Francia. Cada gigaocteto recibido devengaría 5,5 céntimos, una cifra que se aplica sobre el tráfico y no sobre la velocidad contratada ni sobre el número de dispositivos.
De ahí sale el cálculo que más ha circulado: una película en streaming, que puede rondar los 14 GB, costaría unos 0,77 euros en concepto de tasa. Es una estimación, no una tarifa oficial cerrada, y depende de la calidad del visionado.
El cálculo de los 0,77 euros por película
La cuenta es simple y por eso prende: multiplicar gigas por céntimos. El problema es que el consumo real varía mucho según la resolución y la duración del contenido, así que el importe por película es una horquilla, no una cifra fija.
Quien defiende la tasa la enmarca en el debate sobre el uso intensivo de las redes. Quien la critica señala que grava el consumo doméstico y no la infraestructura. Ambas lecturas conviven en la discusión pública francesa.
Por qué importa fuera de Francia
Francia legisla para su territorio, pero el precedente pesa: si un país grava el gigaocteto recibido, el modelo se puede replicar. Afecta a plataformas, operadores y, de rebote, al precio que paga el usuario final.
La enmienda no es todavía ley. Es un paso parlamentario que aún debe recorrer su tramitación. Conviene no dar por hecho ni el importe final ni su entrada en vigor.