Así resurgió Múnich de las cenizas: 74 bombardeos y doce años después
En 1957, doce años después del fin de la Segunda Guerra Mundial, un vídeo mostraba las calles de Múnich limpias y reconstruidas, con tranvías circulando y edificios que parecían intactos. La imagen choca con la idea de que el sur de Alemania se libró de los bombardeos: la ciudad bávara sufrió al menos 74 ataques aéreos según datos de la RAF, y su casco antiguo quedó prácticamente arrasado.
El mito del sur indemne
Hay quien sostiene que Múnich, por su ubicación meridional, quedó al margen de la campaña de bombardeos aliados. Los datos lo desmienten: la aviación británica contabiliza 74 incursiones sobre la capital bávara, a las que habría que sumar las estadounidenses. El objetivo no era solo militar: se buscó arrasar deliberadamente el centro histórico, sede del partido nacionalsocialista. La estrategia aliada, según críticos del relato oficial, fue menos escrupulosa con la población civil que la alemana, aunque la historia la escriban los vencedores.
Wirtschaftswunder o milagro de la reconstrucción
Lo que muestra el metraje de 1957 es una ciudad que ha recuperado la normalidad en tiempo récord. Las explicaciones divergen: para unos, fruto del trabajo y la cohesión social alemana; para otros, gracias a los millones del Plan Marshall. El debate se encona cuando se compara con España, que no recibió fondos Marshall y vivió décadas de atraso. Algunos ven en la Alemania de posguerra la prueba de que el capitalismo industrial, combinado con mano de obra cualificada, levanta un país en dos décadas. Otros recuerdan que la deuda alemana se renegoció y que el contexto de Guerra Fría facilitó el despegue.
Lecciones que incómodan
Lo que el vídeo no cuenta es el coste social de esa reconstrucción: ciudades enteras de escombros, muyer haciendo ganchillo entre ruinas, y la sombra de una derrota militar total. Doce años después, Múnich era otra vez una ciudad habitable; hoy, con todas las ventajas materiales, se discute si la prosperidad ha vuelto a esfumarse. El dato que descoloca: 74 bombardeos no impidieron que, en 1957, la ciudad pareciera un escenario de normalidad que muchos países europeos aún envidiarían.
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