Mira, yo no entendía una guano de bolsa, no soy un experto, ni me acerco a ello, pero voy aprendiendo por intuición en base a lo que voy viendo.
Después de hablar con tantos "enteradillos" profesionales, leer a "expertos" y escuchar consejos de gente que supuestamente son gurús de la bolsa, te das cuenta que ni ellos saben tanto como creen y que si tienes una estrategia firme y sólida, da igual que tengas conocimientos.
Yo después de todo eso, hablé con un inversor de toda la vida que tiene muchísima pasta y me dijo literalmente:
"Lo más sensato es meter todo a fondos indexados MSCI WORLD y Emerging Markets y no te compliques, mete cada mes una cantidad en automático y te olvidas 20 años. Luego recoge las ganancias."
Y en parte, él también hacía eso.
Luego me dio otro consejo:
"Coge las empresas tecnológicas más sólidas del mercado excepto Tesla, métele un dinero que no vayas a necesitar jamás y espérate unos años. Ponte algún aviso en el móvil y al cabo de 5 o 10 años si baja más de la cuenta vendes y ya está." (versión resumida)
Yo es lo que estoy haciendo y me está yendo bien. Excepto la bajada que dio los fondos por culpa de Trump, pero se está restableciendo poco a poco. Y en realidad da igual, porque al comprar regularmente, compras barato y luego en la subida ganas más.
Me parece un consejo sensato.
Dado que es difícil batir al S&P 500, para la mayoría tiene mucho sentido ni siquiera intentarlo. De gastar dinero en cursos de bolsa ni te cuento (es más fácil descubrir la próxima Nvidia que al gurú que de verdad te va a enseñar algo útil a cambio de tu dinero). Así que sí, creo que lo mejor que puede hacer alguien que comienza es indexarse e ir sin prisas.
Dicho esto, sí creo que en realidad el minorista tiene ventajas sobre esos gestores profesionales que rara vez logran batir al mercado, y éstas son:
1- No tienen una regulación que les obligue a diversificar.
2- No tienen que responder ante clientes, ante los directivos de la gestora o ante los accionistas, si es que ésta es cotizada. Es decir, no tienen incentivos para preferir la mediocridad antes que a una pequeña dosis de volatilidad a cambio de mejores resultados.
3. No tienen la servidumbre que implica tener que mover grandes cantidades de capital, por lo que pueden entrar en empresas pequeñas con más agilidad.
Esas ventajas de las que goza el inversor pequeño son las que hacen que en realidad batir a los índices y a los gestores no sea tan difícil. Sin embargo, rara vez lo consiguen. ¿Por qué? Falta de experiencia, falta de autocontrol emocional, disposición a comprar con la euforia y vender con el pánico y, en resumen, tendencia a bailar con la música que las manos grandes hacen sonar según les interesa. Es decir, acaban vendiendo en las grandes acumulaciones y comprando en las distribuciones. O, peor, es da por el
value y empiezan a comprar cuchillos en caída libre porque están baratos pero "es muy buena empresa" (cuánto daño ha echo esa frase, por cierto: las empresas buenas pueden pasar años con retornos mediocres o terroríficos).
En definitiva, para aprovechar esas ventajas que indico arriba hacen falta años de experiencia, estómago para aguantar la volatilidad y, sobre todo, control emocional.