Ibai Llanos ha aclarado que no ha vendido La Velada del Año VII a Netflix: conserva la propiedad del evento y únicamente cede los derechos de retransmisión. El creador de contenido sitúa la emisión como el primer directo de la historia de España en la plataforma.
El creador de contenido Ibai Llanos ha salido al paso de las especulaciones sobre el futuro de La Velada del Año VII. En una publicación difundida a través de su cuenta, el vasco ha negado que haya vendido el evento a Netflix y ha subrayado que sigue siendo el único propietario del mismo. Lo que sí ha cedido son los derechos de retransmisión.
Qué se ha cedido y qué no
La distinción no es menor. Vender La Velada implicaría traspasar la marca, la organización y el control del evento a una tercera parte. Lo que ha ocurrido, según la aclaración del propio Llanos, es un acuerdo de emisión: Netflix se encargará de retransmitir el espectáculo, pero la propiedad intelectual y la producción siguen en manos del creador.
El matiz importa porque cambia por completo quién decide el contenido, los participantes y el formato. La Velada no pasa a formar parte del catálogo de la plataforma como una producción ajena: se emite en ella.
Un directo histórico para España
Llanos ha calificado la operación como «el primer directo de la historia de España en Netflix» y ha añadido que podría ser también uno de los primeros de Europa, si no el primero. La afirmación, de confirmarse, sitúa al evento en un lugar distinto al de una simple retransmisión deportiva o de entretenimiento.
Netflix ha emitido eventos en directo en otros mercados, pero la entrada de un formato español de estas características en su parrilla supone un paso relevante para la industria del contenido en español. La Velada del Año VII no solo se emitirá en la plataforma: el acuerdo abre la puerta a que otros creadores españoles negocien con grandes operadores.
El contexto de la polémica
La aclaración llega después de que circularan versiones que atribuían a Llanos la venta del evento a una empresa ajena al sector. El creador ha querido despejar esa duda señalando que la operación se limita a los derechos de emisión y que no hay traspaso de propiedad.
La diferencia entre ceder una emisión y vender un activo es la que separa un acuerdo comercial puntual de un cambio de dueño. En el primer caso, el creador mantiene el control editorial; en el segundo, lo pierde. Según la versión de Llanos, aquí ocurre lo primero.