Hungría aprueba prohibir el Orgullo y Sánchez pide a Europa que actúe
El Parlamento húngaro ha aprobado prohibir las celebraciones del Día del Orgullo, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha respondido con un mensaje en redes: «Europa no debe permitirlo. Europe must not allow it». La noticia ha desatado un debate que va mucho más allá de Hungría: toca la soberanía nacional, el derecho de reunión y el trato que la Unión Europea da a sus socios. Porque la pregunta no es si a uno le gustan los desfiles. La pregunta es quién decide qué se puede celebrar en la calle.
Qué ha aprobado exactamente Hungría
El texto aprobado por el Parlamento húngaro no dice «no celebrar el Orgullo»: prohíbe las celebraciones del Día del Orgullo. La diferencia es sustancial. Una cosa es que el Estado no organice ni promocione el evento, y otra muy distinta es prohibir que los ciudadanos se reúnan. Hay quien sostiene que la medida encaja en el marco legal húngaro y que responde a un mandato electoral. En contra pesa el argumento de que el derecho de reunión no debería depender de si el Gobierno simpatiza con la causa.
La reacción de Sánchez fue inmediata: «Europa no debe permitirlo». La frase, breve y en dos idiomas, plantea una cuestión incómoda: ¿tiene la UE competencias para anular una ley aprobada por un parlamento nacional? Hay quien responde que no, salvo que vulnere el acervo comunitario, y quien apunta que Bruselas lleva años usando la condicionalidad de fondos como palanca política, con Hungría como ejemplo recurrente.
El doble rasero que nadie quiere ver
Aquí el debate se envenena. Una parte del análisis señala que en decenas de países musulmanes no hay celebraciones del Orgullo y nadie pide intervenir. Otra parte responde que la comparación es tramposa: Hungría es miembro de la UE y firmó unos tratados. El problema es que ese argumento se aplica de forma selectiva. Se argumenta que la UE presionó para anular elecciones en Rumanía y que financia a gobiernos con historiales democráticos discutibles. Si el criterio es la defensa de la democracia, debería aplicarse siempre. Si es la afinidad ideológica, entonces hablemos de otra cosa.
Hay quien recuerda que en España se prohibió una manifestación de varones en Barcelona y no pasó nada. Y quien apunta que durante la pandemia hubo confinamientos que luego los tribunales declararon inconstitucionales, con Bruselas mirando para otro lado. Hay quien sostiene que la UE interviene cuando el objetivo le conviene y calla cuando el infractor es aliado.
Soberanía, derecho de reunión y el papel de Bruselas
El derecho de reunión no es absoluto en ningún país. En España, cualquier concentración en vía pública requiere autorización administrativa. En Alemania, las manifestaciones se comunican y pueden ser prohibidas por razones de orden público. Hungría no ha inventado nada: ha endurecido las condiciones para un tipo concreto de evento. La diferencia es el símbolo.
El problema de fondo es que la UE no tiene una política coherente sobre derechos sociales. Los trata como moneda de cambio en función del gobierno de turno. Hungría lleva años siendo el blanco de las críticas de Bruselas por su deriva autoritaria, y a la vez recibe fondos estructurales. Sánchez pide ahora que Europa «no lo permita», pero no concreta qué mecanismo usaría. ¿Sanciones? ¿Suspensión de fondos? ¿Expediente del artículo 7? Ninguna de esas vías ha funcionado con Hungría en la última década.
Lo que se pierde si el debate se reduce a un tuit
El mensaje de Sánchez tiene un problema de fondo: convierte un asunto de derecho comparado en un eslogan. La UE no es un superestado con poder para tumbar leyes nacionales. Si lo fuera, habría que preguntarse por qué no lo hace con otros temas. Si no lo es, el tuit es postureo.
Mientras tanto, en Hungría la ley sigue adelante. No hay fecha para una intervención europea. No hay sanción anunciada. Solo un tuit y un debate que, como casi siempre, se queda en la superficie. ¿De verdad alguien cree que Bruselas va a mover un dedo por un desfile en Budapest cuando lleva años sin moverlo por cosas mucho más graves?