Taser ineficaz: la policía dispara tres veces a sospechosa
La detención de una mujer sospechosa de estar vinculada al apuñalamiento que acabó con la vida de un vicepresidente de Bank of America en Nueva York ha terminado con tres disparos de la policía. El vídeo del incidente, difundido en redes, muestra cómo los agentes intentan reducirla con un taser en dos ocasiones sin éxito, antes de recurrir a las armas de fuego.
¿Por qué el taser no funcionó?
Según las imágenes y los testimonios, la mujer presentaba una complexión física que habría impedido que los dardos del taser hicieran efecto. La capa de grasa corporal actúa como amortiguador de la descarga, un fenómeno que algunos expertos han señalado en casos anteriores. Esto llevó a los agentes a disparar hasta en tres ocasiones, a pesar de que la sospechosa se encontraba rodeada por varios policías.
Críticas al uso de la fuerza
La actuación policial ha sido criticada por algunos sectores, que consideran desproporcionado el uso de armas de fuego cuando la persona ya estaba rodeada. Otros, en cambio, defienden que la ineficacia del taser obligó a los agentes a tomar una decisión rápida en una situación de riesgo. El debate se extiende a la formación policial y a la disponibilidad de alternativas menos letales.
El vídeo también ha generado teorías conspirativas, como la presencia de taxis falsos en la escena, aunque no hay pruebas que las respalden.
Lo que queda es una pregunta incómoda: ¿debería la policía estar preparada para que un taser no funcione? Hasta que no se aclaren los protocolos, cada detención con resultado de disparos seguirá siendo un campo de batalla entre la necesidad y la proporcionalidad.