Suecia: la izquierda gana por 32.000 votos y el debate migratorio se encona
La noche electoral sueca fue un péndulo. A mitad de escrutinio, el bloque de derechas superó a la izquierda contra todo pronóstico. Horas después, la izquierda recuperó la ventaja por apenas 32.000 votos, una diferencia de 0,4 puntos. El resultado deja una conclusión incómoda: el voto de las personas con antecedentes no europeos, que según los sondeos a pie de urna apoyó mayoritariamente al bloque izquierdista, fue decisivo.
El factor demográfico en las urnas
Los datos de los sondeos a pie de urna apuntan a que el 70% de las personas con antecedentes no europeos votaron al bloque de izquierdas. Esa cifra se ha convertido en el centro del debate. Hay quien sostiene que la concesión masiva de ciudadanías durante el anterior gobierno de derechas fue un error estratégico: se habrían otorgado unas 200.000 nacionalidades, predominantemente a inmigrantes de Oriente Medio y África, que votan casi exclusivamente a la izquierda. Si no se hubieran concedido, el bloque conservador habría ganado. La conclusión que se extrae es que la derecha no perdió, se suicidó.
Sin embargo, esa lectura no es unánime. Otros análisis recuerdan que la mitad del voto inmigrante fue a parar al gobierno de coalición saliente, y que la derrota se explica mejor por la gestión económica. Cuatro años de gobierno de derechas y extrema derecha habrían arrasado la economía sueca, y el electorado habría castigado esa gestión en las urnas. En esta versión, el voto migrante no es un bloque monolítico, y la economía pesa más que la identidad.
El espejo español
El resultado sueco ha generado un debate paralelo en España. La comparación es inevitable: si en Suecia la izquierda gana gracias al voto de origen inmigrante, ¿qué ocurriría en España? Hay quien señala que la izquierda española aplaude un triunfo que en España les horrorizaría, dado que el perfil de los socialdemócratas suecos es más conservador en materia migratoria que el de la izquierda española. También se apunta que la derecha española, con el PP a la cabeza, se pelea por ser más multicultural que el PSOE, mientras que Vox mantiene un discurso de control migratorio pero sin una propuesta clara de remigración.
El dato de población europea también ha entrado en la discusión: la UE creció en 705.000 habitantes a 1 de enero de 2026, y dos tercios de ese crecimiento se deben a España, que aumentó en 461.000. Ese crecimiento demográfico, alimentado por la inmigración, se plantea como la base del cambio electoral futuro en España.
El tamaño del Estado, la otra división
Más allá del eje izquierda-derecha, hay una división que los resultados ponen de relieve. El bloque que quiere aumentar el estado de bienestar suma 240 escaños, frente a 110 del bloque que quiere limitarlo. Es una proporción de dos a uno. Esa es la verdadera brecha: no es solo una cuestión de identidad o inmigración, sino de qué modelo de Estado quiere el electorado sueco. Y la respuesta de las urnas ha sido clara: más Estado, no menos.
El dato que descoloca: el bloque que quiere limitar el estado de bienestar suma 110 escaños frente a 240 del que quiere expandirlo. La cuestión no es izquierda vs derecha, sino el tamaño del Estado. Y en Suecia, la respuesta de las urnas ha sido clara.