El saqueo del PrimaPrix: cómo ahorrar un 87% en pasta fresca a costa de la fecha de caducidad
Un comprador logró adquirir 13 paquetes de raviolis Rana rellenos de queso parmigiano y espárragos por 6,50 euros el viernes 31 de octubre de 2025. El precio normal de cada paquete en cualquier supermercado ronda los 3,95 euros. La clave: la fecha de caducidad. Era viernes de puente festivo y el establecimiento necesitaba deshacerse del stock que caducaba ese día y los dos siguientes. A 50 céntimos el paquete, el ahorro supera el 87%.
La logística del acopio: dos arcones congeladores a rebosar
Para poder aprovechar estas ofertas, el consumidor ha desarrollado una infraestructura doméstica de almacenamiento. Dos arcones congeladores, uno de 98 litros y otro de 201, están completamente llenos de productos próximos a caducar. Incluso utiliza bidones de agua de 8 litros sobre las tapas para mantenerlas cerradas, ya que la acumulación impide el cierre hermético. A esto se suman 39 paquetes de donuts estilo berlina rellenos de chocolate y bañados en azúcar, almacenados en el congelador de la nevera. Una gestión de stock que recuerda a las despensas de épocas de escasez.
Entre la eficiencia y el riesgo alimentario
Las reacciones no se hicieron esperar. Mientras unos aplauden la capacidad de detectar gangas y ajustar el presupuesto familiar, otros cuestionan la calidad de productos congelados una y otra vez y la limpieza del entorno. También aparecen los defensores del contenedor, que aseguran obtener gratis lo mismo o mejor. Pero el debate de fondo es otro: ¿hasta qué punto la inflación está empujando a los hogares a estrategias de consumo más agresivas? Mientras el IPC de los alimentos no da tregua, la figura del “saqueador” de ofertas por caducidad se perfila como un síntoma más de la crisis de poder adquisitivo.
La pregunta que nadie responde es si este modelo de consumo es sostenible a largo plazo o solo un parche mientras la inflación no remite.
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