El Mundial 2026 deja hoteles vacíos y precios disparados
Mientras las aerolíneas y las plataformas de alojamiento esperaban un aluvión de turistas por el Mundial de Fútbol 2026 en Estados Unidos, la realidad ha sido muy distinta. Hoteles y Airbnbs amanecen con ocupaciones muy por debajo de lo previsto, pero los precios siguen por las nubes. Una combinación que huele a burbuja más que a éxito deportivo.
Oferta y demanda desajustadas
La ley de oferta y demanda parece haber fallado. Los precios se dispararon anticipando una avalancha de aficionados que nunca llegó. Pero los propietarios, lejos de ajustar tarifas, mantienen cifras que disuaden incluso al viajero más dispuesto. Como resultado, calles enteras de alojamientos temporales lucen vacías, mientras el sector turístico local se rasca la cabeza.
¿Afición real o fake?
Una de las explicaciones que cobra fuerza es la escasa cultura futbolística en Estados Unidos. El soccer sigue siendo un deporte minoritario frente al fútbol americano o la NBA. Quienes sí llenan los estadios son, en buena parte, mexicanos con doble nacionalidad que residen en el país. Pero el turista internacional que justifica los precios premium no ha aparecido.
El dato que descoloca
Las cámaras muestran estadios con buena entrada, pero los alojamientos alrededor permanecen semivacíos. La paradoja revela un turismo de cercanía, no el gasto masivo que esperaban. El Mundial 2026 se encamina a convertirse en un fracaso comercial para el sector hotelero, salvo que los precios se ajusten a una demanda que, de momento, prefiere ver los partidos desde casa.