El día que un plug anal se convirtió en un proyectil dentro de una resonancia magnética
¿Qué puede salir mal cuando una resonancia magnética se encuentra con un objeto metálico no declarado? Pregúntenselo a una joven de 22 años que ingresó en el hospital con lesiones graves tras someterse a una prueba de imagen sin informar de que llevaba un plug anal. Según los informes, el dispositivo –publicitado como 100% silicona pero con núcleo metálico– salió disparado a gran velocidad hacia la cavidad torácica, en lo que un memorando interno describió como un “cañón electromagnético anal”. La mujer sobrevivió, aunque con lesiones internas considerables.
Un accidente evitable con responsabilidades cruzadas
El incidente reabre el debate sobre la
seguridad en las resonancias magnéticas y la información que los pacientes deben proporcionar. Los campos magnéticos de estas máquinas pueden convertir cualquier objeto ferroso en un peligroso proyectil. En este caso, el plug contenía metal no revelado, lo que contradice la
publicidad del fabricante. La joven ha anunciado una demanda contra el fabricante por publicidad engañosa y defectos del producto, mientras el centro médico examina sus protocolos de admisión.
La moraleja es doble: por un lado, la obligación del paciente de declarar cualquier objeto corporal; por otro, la responsabilidad del fabricante de etiquetar correctamente. El único “plug&play” que funcionó fue el de la demanda. Ironías aparte, el caso expone los riesgos de los objetos metálicos en resonancias y la publicidad engañosa de algunos productos.