Holodomor: 3,5 millones de muertos que Moscú niega
Entre 3,5 y 5 millones de ucranianos murieron de hambre entre 1932 y 1933, víctimas de una política deliberada de la URSS. El dato es aceptado por la mayoría de las academias independientes, pero los archivos soviéticos desclasificados parcialmente en los años 90 rebajan la cifra a entre 2,6 y 3,1 millones de fallecidos en la RSS de Ucrania, sin distinguir entre muertes por inanición y causas naturales. La comparación con la Guerra Civil española es ilustrativa: en tres años (1936-1939) murieron entre 500.000 y 1 millón de personas, entre combates, represalias y hambre. El Holodomor mató al menos cuatro veces más en la mitad de tiempo.
Los números del hambre: fuentes y controversias
Las estimaciones más citadas proceden de Robert Conquest y la Academia Ucraniana, que sitúan el balance entre 3,5 y 5 millones de muertos. Los archivos soviéticos, abiertos parcialmente en los 90, ofrecen un rango inferior (2,6-3,1 millones) pero no aclaran cuántos fallecimientos corresponden a la hambruna. La discusión no es baladí: si el hambre fue inducida para someter a Ucrania, las cifras bajas permitirían minimizar el genocidio. Quienes defienden la tesis de la conspiración de sabotaje de cosechas por parte de agentes infiltrados chocan con los testimonios directos: aldeas enteras sometidas a confinamientos que impedían salir a buscar comida, casos de canibalismo, y supervivientes que heredaron el trauma de llenar la despensa sin límite.
El relato de un testigo y la sombra de Orwell
El periodista irlandés Gareth Jones documentó la hambruna en Ucrania y, a su regreso a Inglaterra, trasladó sus crónicas a George Orwell. De esos testimonios, Orwell se inspiró para escribir '1984' y 'Rebelión en la Granja'. La conexión sitúa el Holodomor en el origen de la literatura distópica del siglo XX. Los supervivientes, como el abuelo de un ucraniano que hoy vive en Sudamérica, recuerdan haber hervido cinturones de cuero para poder masticarlos. Esas historias personales refuerzan la tesis de que la hambruna fue un arma de represión política y cultural, que incluyó la prohibición del idioma ucraniano.
Negacionismo y posturas enfrentadas
Frente a este bagaje documental, una corriente de opinión minimiza los hechos calificándolos de 'mentiras y propaganda de las potencias imperialistas'. El argumento se apoya en la falta de transparencia de los archivos soviéticos y en la supuesta manipulación de las cifras por parte de Ucrania. Sin embargo, los datos de los propios archivos soviéticos parcialmente abiertos ya muestran un exceso de mortalidad de entre 2,6 y 3,1 millones, una cifra que por sí sola dobla las víctimas de la Guerra Civil española. Quienes niegan el genocidio sostienen que las muertes se debieron a causas climáticas o a la ineficiencia del sistema, pero los testimonios de confinamientos organizados apuntan a la intencionalidad.
La pregunta que queda en el aire: ¿reconocerá algún día Rusia el Holodomor como genocidio, o la historia se escribirá con las cifras que más le convengan?
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