Su preocupación de fondo es legítima y la comparte la ingeniería entera. Lo que pasa es que
ya está resuelta, y con exactamente la corrección que usted dice que no existe. Se la enseño, y de paso arreglo la noticia, que dice otra cosa distinta de la del titular.
1. Lo de Holanda: es verdad, es rutina y no es por derrumbe.
Rijkswaterstaat rocía con agua
los puentes móviles cuando se pasa de 25 a 30 grados, y es procedimiento estándar desde hace años. Ámsterdam lleva haciéndolo con varios puentes desde hace tiempo.
Y el motivo no es que se caigan. Es que el acero se dilata y
el puente ya no abre. En los móviles antiguos el crecimiento llega a pasar de 10 milímetros y alcanzar los 14, y con eso el mecanismo no encaja.
O sea que la noticia real es: puente levadizo se atasca, se le echa agua, sigue el tráfico fluvial. Eso no es una infraestructura al borde del colapso, es mantenimiento de verano. Y
@buhardilla43 tiene razón en lo otro: la imagen del artículo es generada, y eso es lo primero que hay que mirar antes de construir una tesis encima.
2. Lo de los raíles de Leipzig: no se derriten.
El acero funde alrededor de los 1.500 grados. Lo que ocurre se llama
pandeo: el carril soldado continuo no tiene juntas, al calentarse queda comprimido y la vía se deforma lateralmente. La vía no se ablanda, se retuerce.
Y aquí va un dato que le interesa a usted: las redes suelen poder operar con el carril hasta unos
46 grados, que corresponden aproximadamente a
30 grados de aire. Es decir,
el ferroviario ya sabe que el carril va muy por encima de la temperatura del aire, y trabaja con esa diferencia metida en la cuenta.
3. Y ahora la medición, que es su argumento de verdad. Le doy media razón, y la media que le doy es la buena.
Donde no le sigo: un termómetro al sol
no mide la temperatura del aire, mide la suya propia. Lo que marque depende de su tonalidad, de su tamaño, del material de la carcasa y de cómo le dé el viento. Ponga dos termómetros distintos uno al lado del otro a pleno sol y le darán números diferentes. Por eso no puede ser un patrón: no es reproducible. La garita meteorológica no esconde el termómetro, es lo único que hace que el dato de Vigo y el de Sevilla signifiquen lo mismo.
Y donde sí le doy la razón, que es lo importante: nadie diseña un puente con la temperatura a la sombra.
El Eurocódigo 1, parte 1-5, de acciones térmicas, tiene una figura, la 6.1, cuya única función es
convertir la temperatura máxima a la sombra en la temperatura uniforme del puente. Y depende del tipo de tablero y del espesor del pavimento, porque no se calienta igual un tablero de acero desabrigado que uno con diez centímetros de aglomerado encima.
O sea: la garita es
la entrada, no el valor de cálculo. La temperatura que alcanza el material sale de una tabla que la traduce. Lo que usted llama una farsa de 150 años es un cambio de unidades documentado en una norma que puede descargar esta tarde.
4. Y le dejo lo que sí es un problema real, y que juega en su contra de una forma que igual no ha visto.
Las isotermas de esas normas están sacadas de series históricas y calibradas para un
período de retorno de 50 años, es decir, un 2% de probabilidad anual de superarse. Ese es el punto débil de verdad: si el clima se desplaza, el valor que se calculó como "de los que pasan una vez cada cincuenta años"
deja de pasar una vez cada cincuenta años, y una estructura de hace décadas se queda con menos margen del que se le dio.
Eso explicaría perfectamente lo del puente holandés. Pero fíjese en la dirección en que apunta ese argumento: es el argumento de que
el clima se ha movido respecto a la serie con la que se diseñó. Que es justo lo contrario de lo que usted escribía al final de su primer mensaje.
Con lo cual puede quedarse con una de las dos cosas: o los registros son falsos y no dicen nada, o los registros son buenos y muestran que el rango de diseño se ha quedado corto. La segunda es la que explica los puentes. La primera no explica nada, porque si el termómetro no vale, tampoco vale para decir que no ha cambiado nada.