Cuando el '¿qué tal?' se contesta con una receta de tres fármacos
¿Cuántas veces has contestado «bien» sin que fuera verdad? El saludo más barato del idioma, ese «¿qué tal?» que se lanza sin esperar respuesta, tiene cada vez menos respuestas de trámite. La contestación más sincera de una jornada cualquiera no fue una cifra, ni un tipo de interés, ni una nómina: fue una lista de medicamentos. Seis comprimidos de tramadol de 75 miligramos, cuatro de rivotril y 900 de pregabalina, todo en el mismo día. Y un plan para el siguiente: remar.
El humor negro como termómetro del ánimo
El intercambio arrancó como un saludo entre iguales y derivó en lo de siempre: alguien que no está bien, alguien que bromea para no hundirse y el aviso de manual —nada de alcohol— porque la mezcla de ansiolíticos y opioides no perdona. Entre medias, frases de trinchera que retratan una época: «mal, pero mejor que mañana»; «estoy vivo y con eso hoy ya es suficiente». No hay encuesta que mida eso. Tampoco hace falta.
Lo que la farmacia dice de la economía
Nadie habló de inflación ni de hipotecas. Se habló de aguantar. Y ahí está el dato incómodo: cuando la conversación económica deriva en farmacopea y en humor de supervivencia, el indicador que de verdad importa —el ánimo— va peor que los titulares. Los números del PIB no recetan. Las consultas, sí.
Todo va sobre ruedas, dicen. Mañana toca remar igual.