Inglaterra con 3 millones en 1500: el experimento demográfico que nadie hizo
La idea de que una Inglaterra con tres millones de habitantes en 1500 habría acelerado su desarrollo suena bien sobre el papel, pero es un ejercicio que confunde correlación con causalidad. La IA de Google generó tres escenarios —3,0, 2,7 y 2,5 millones— donde la demografía actúa como variable independiente, como si la historia fuera un slider de videojuego. El problema, como señaló un análisis crítico, es que la Peste Negra no fue un resfriado: se llevó entre un tercio y la mitad de la población europea. Para alcanzar esas cifras, la peste no habría sido tan virulenta, lo que altera toda la historia europea de base.
El punto dulce que no existe
El escenario de 2,5 millones se presenta como el «equilibrio perfecto»: ni crisis de subsistencia ni cambios geopolíticos radicales, solo una Inglaterra que adelanta su desarrollo unas décadas. Pero la crítica apunta que 400.000 bocas más también pueden ser 400.000 problemas de orden público, herencias o conflictos por recursos. La productividad agrícola seguía siendo la del arado romano, y el superávit fiscal no depende solo del número de contribuyentes, sino de lo que produzcan y de lo que se pueda exprimir sin provocar un motín del pan.
La Peste Negra no fue el detonante del fin del feudalismo
Otro lugar común que la ucronía reproduce es que la peste «aceleró» la decadencia del feudalismo, el Renacimiento y el protestantismo. En realidad, el feudalismo inglés ya cojeaba desde el siglo XIII por la presión demográfica y el agotamiento de tierras marginales. La mortandad masiva dio un vuelco a la relación señores-campesinos al escasear la mano de obra, pero los nobles respondieron con el Estatuto de los Trabajadores de 1351 para contener salarios. La historia no es una función lineal.
Balcones para ventilar la ucronía
Entre los comentarios, una pulla certera: «Ojalá hubieran ido los españoles a construirles balcones». La broma encierra una crítica real: las malas condiciones higiénicas de la Inglaterra medieval contribuyeron a la propagación de la peste. Pero también es una reflexión sobre cómo cada cultura gestiona sus espacios —y sus cadáveres—. Un recordatorio de que la demografía no lo explica todo.
Con estos datos, la próxima vez que una IA intente una ucronía, debería preguntarse de dónde sale esa gente antes de contarnos qué pasa después. Quizá entonces las alternativas históricas dejen de ser juguetes estadísticos.