Perseguir mujeres es una de las actividades más costosas de la vida de un hombre, si entendemos el coste de tiempo y recursos que supone, en relación a lo que se recibe.
Para un chaval del montón de 18 es dedicar casi todo su tiempo libre a intentarlo y recibir negativas, en un juego de azar que sale muy caro, tanto en recursos como en autoestima. No te das cuenta hasta que miras atrás y ves la cantidad de noches en los que en vez de estar disfrutando de tu juventud haciendo lo que te gusta estabas persiguiendo relaciones.
Si volviese a nacer, dedicaría esos esfuerzos a construirme como hombre física, mental y financieramente.
Las mujeres buscan estabilidad cuando alcanzan la treintena, entonces buscan un hombre fuerte, seguro e independiente.
Simplemente, todo llega a su tiempo.