El Barça de Flick arranca 2026/27 con 33 goles en siete partidos
El curso 2026/27 del FC Barcelona se abre con una temporada anterior cerrada con dos títulos nacionales, entre ellos la vigésimo novena Liga, y una asignatura pendiente que nadie discute: trasladar el dominio doméstico a Europa. Sobre esa base, el equipo de Hansi Flick ha arrancado la nueva campaña con un registro que descoloca a propios y extraños:
33 goles en 7 partidos. El dato, repetido hasta la saciedad en las primeras jornadas, convive con una efectividad irregular en casa que impide cifras aún mayores. La pregunta ya no es si el Barça gana, sino hasta dónde llega un modelo que combina posesión, transición y presión alta con una nómina de pasadores que no tiene parangón en el continente.
El Cucurella que ficha el Madrid y el que necesita el Barça
El mercado de fichajes se abre el 1 de julio y hasta el 30 de junio Cucurella sigue siendo, a todos los efectos, jugador del Chelsea. El Madrid ha movido ficha por el lateral canterano y la operación se ha cerrado, según los cálculos que circulan, en torno a
70 millones con bonus incluidos. La cifra escuece en Can Barça, que necesitaba reforzar precisamente esa posición. Hay quien sostiene que el precio está fuera de mercado y que solo dos clubes estatales, el de París y el de Madrid, pueden firmar operaciones así. Otros recuerdan que el Barça fichó a Alba en mitad de una Eurocopa o a Villa antes de un Mundial sin que nadie rasgara vestiduras. La conclusión más repetida: el jugador es excelente, el encaje económico, discutible.
Julián Álvarez: de prioridad número uno a bluff de 150 millones
El culebrón del verano tiene nombre propio. El Barça fijó a Julián Álvarez como prioridad para el nueve, con fecha límite para activar un plan B si el Atlético no cedía. La respuesta rojiblanca fue un muro. Y mientras la operación se enfriaba, el rendimiento del argentino en el Mundial —80 minutos contra Jordania sin marcar, según el recuento que se comparte— terminó de dinamitar el relato.
Ni 50 millones pagaría a día de hoy por él más de uno. La alternativa que se impuso fue otra:
Gabriel Jesús por 10 millones, un perfil móvil, con conducción y visión, que encaja en la pizarra de Flick como séptimo atacante y que el Arsenal se queda con un 20% de una futura venta.
Raphinha descubre que dentro llevaba un nueve
La lesión y la falta de un delantero puro obligaron a Flick a improvisar. Y la improvisación resultó ser un hallazgo:
Raphinha como falso nueve ha rendido a un nivel que ni los más optimistas anticipaban. Hace las rupturas al espacio mejor que Ferran, tiene mejor disparo y mejor regate. El propio Ferran, ya en el PSG, declaró que si quería ganar la Champions tenía que irse del Barcelona. La paradoja es que su salida liberó al brasileño para un rol que nadie le había asignado. Fermín, mientras tanto, se ha consolidado como un nueve de área con gol de poacher, y hay quien le ve candidato al Zarra.
El agujero económico que sigue sin resolverse
El entusiasmo deportivo no tapa la losa financiera. A la fecha de esta discusión, el club no tiene inscritos a varios fichajes ni a Christensen, y solo la baja de Ferran en la web de LaLiga permitirá dar de alta a los que faltan. La crítica es directa:
cinco años sin resolver el 1:1 mientras el Madrid y el Atlético parecen operar con reglas distintas. La venta de Ter Stegen al Ajax, con el Barça pagando el 90% de la ficha, se cita como ejemplo de gestión inexplicable: se ahorra un 10% para que un portero top juegue en otro sitio. La réplica es simple: con su historial de lesiones —tres temporadas de las últimas cuatro en el dique seco— y su sueldo, nadie va a pujar por él.
El Mundial como termómetro y el ruido arbitral
La cita mundialista sirvió de laboratorio. España llegó lejos con Unai Simón casi sin intervenir, y la conclusión que se repite es que el portero del Athletic no fue exigido a paradas salvadoras en todo el torneo. Argentina, en cambio, generó división: hay quien la ve como favorita por su capacidad de mutar dentro de un mismo partido y quien la describe como un equipo que da palos y espera su momento. En el frente doméstico, el ruido arbitral volvió con fuerza: desde la capital se denuncia un trato favorable al Barça mientras se ignoran, según la otra acera, las corruptelas inmobiliarias, los sobornos y la evasión fiscal que rodearían al club blanco desde hace décadas.
La evolución del debate: de la duda al asombro
El arco del curso es reconocible. En agosto, las dudas dominaban: hacía falta un nueve, el equipo parecía corto, la competencia europea asustaba. En octubre, la conversación había girado por completo.
33 goles en siete partidos y un juego total —contra bloque bajo, en transición, combinando o presionando— convirtieron el análisis en un ejercicio casi ridículo. Los laterales marcan entrando por el carril central. Seis o siete jugadores están en disposición de golear cualquier domingo. El objetivo declarado ya no es competir: es cerrar el top-8 europeo con margen y llegar a marzo con el equipo entero.
Queda la pregunta que nadie responde del todo: qué pasa cuando el calendario apriete y las lesiones lleguen. Porque un equipo que mete 33 goles en siete partidos y aun así deja escapar puntos en casa tiene un margen de mejora que asusta. Y un rival, el de la meseta, que ya está a seis puntos y disparando contra el arbitraje, empieza a parecer más incómodo de lo que el marcador sugiere.