El Parlament aprueba la ley del referéndum saltándose el reglamento
El 6 de septiembre de 2017 el Parlament de Cataluña se convierte en un circo. La Mesa, con Carme Forcadell al frente, tramita la ley del referéndum sin la firma del secretario general, Xavier Muro, que se niega a publicarla en el BOP. La oposición denuncia prevaricación. Los letrados de la cámara advierten por escrito de que aprobar esa ley puede ser delito. Y mientras unos se ríen, otros se asustan. El hilo se parte en dos: los que ven un golpe de Estado en toda regla y los que lo llaman rabieta o teatro.
Qué se ha sabido
A las 12:14, el secretario general del Parlament, Xavier Muro, se niega a dar la orden de publicar la ley del referéndum en el Boletín Oficial del Parlament. Según fuentes del PSC, la publicación no es legal porque debe ordenarla él y no lo ha hecho. La oposición considera la tramitación «nula de pleno derecho». Forcadell dice que los cuatro miembros de JxSí en la Mesa han firmado: ella misma, Lluís Guinó, Anna Simó y Ramona Barrufet. Un informe de tres páginas firmado por Muro y el letrado mayor, Antoni Bayona, advierte de la posible incursión de un delito si se aprueban las leyes del Referéndum y de Transitoriedad. El documento, fechado ese mismo día y
publicado por La Vanguardia, insiste en que las leyes están íntimamente relacionadas con las resoluciones del Parlament suspendidas o anuladas por el Tribunal Constitucional. La Fiscalía de Cataluña denuncia a los miembros del Govern por prevaricación y más delitos. El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, anuncia que su formación recurrirá al Consejo de Garantías la publicación de la ley de desconexión «de forma clandestina». La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría comparece y pide a todos los testigos implicados en delitos que denuncien directamente si han visto algo. El Gobierno convoca un Consejo de Ministros para el día siguiente. La CUP planea unos «Países Catalanes confederales» que incluyan a Aragón, según una información que se enlaza en el hilo. Artur Mas y los promotores del 9-N deberán hacer frente a una multa de 5 millones de euros por organizar la consulta anterior; Mas denuncia que la fianza les deja «simplemente sin ahorros y sin nada». CCOO de Cataluña, a través de su secretario general Javier Pacheco, advierte de que si Rajoy interviene la autonomía catalana tendrá enfrente al sindicato. Podemos critica al PSOE por estar dispuesto a apoyar al Gobierno si decide retirar las urnas el 1-O. El diputado no adscrito Germà Gordó presenta enmiendas a la ley del referéndum para eliminar la referencia a una «república» en la pregunta.
Dónde está la bronca
La bronca estalla en el hemiciclo y en el hilo. Un bloque sostiene que esto es un golpe de Estado. Citan el artículo 544 del Código Penal sobre sedición y el manual de Wikipedia. Otro bloque responde que llamarlo golpe es pretencioso y prefiere rabieta o teatro. Un tercero pide precisión terminológica y habla de «declaración de guerra secesionista». La discusión se encona cuando se compara con Yugoslavia. Un participante recomienda un documental de la BBC sobre la guerra de los Balcanes y augura muertes en la calle. Otro responde que no hay ejército ni demografía para eso. La intervención de Coscubiela, de Catalunya Sí que es Pot, desata comentarios sobre su cara de miedo. Varios foreros interpretan que el miedo es señal de que la cosa va en serio. La votación se repite. La oposición fuerza una reconsideración de la ley y los grupos tienen que salir otra vez a reunirse. La Arrimadas grita a la Forcadell. El de Ciudadanos suelta: «Esto no es el Parlamento de Cataluña, esto se ha convertido en el Teatro Nacional de Cataluña». La sesión se reanuda por la tarde. La Forcadell se salta el estatuto y el reglamento, según varios participantes. Los del PSC ya no se ríen. Los de Podemos votan en contra cuando se iban a abstener. El PP y Ciudadanos aplauden. Alguien pide chincheta para el hilo. Varios la solicitan a moderación.
Qué cambia respecto a antes
Hasta ahora se esperaba que la respuesta del Estado llegara por el BOE. Ahora ya hay una denuncia de la Fiscalía, un informe de los letrados que habla de delito y un anuncio de recurso al Consejo de Garantías. La predicción de que la ley sería papel mojado se cumple: los propios impulsores saben que será suspendida. Pero el foco se desplaza a la Mesa del Parlament y a los funcionarios. Xavier Muro se convierte en el nombre del día. Un participante pide un monumento para él. La pregunta que sobrevuela el hilo ya no es si habrá referéndum, sino quién acabará imputado. Se habla de inhabilitación de los miembros de la Mesa, de cárcel para Forcadell y de embargos. La intervención de las cuentas de la Generalitat aparece como el verdadero final de la película. Y el hilo se llena de peticiones de chincheta.