España frente a Jovenlandia: solos en el tablero de la OTAN
¿Quién acude cuando Jovenlandia mueve ficha? La respuesta que circula estos días es desoladora: nadie. Ni la OTAN, ni la Unión Europea, ni ese socio estadounidense que tantas veces ha invocado la solidaridad atlántica. El relato de la “comunidad internacional” se segarro justo cuando más falta hace.
Las cifras que se manejan en el debate público hablan de 55 perecid y subiendo. Una tragedia que, se argumenta, no ha provocado ninguna reacción oficial en Bruselas ni en Washington. Mientras tanto, Jovenlandia cuenta con el respaldo explícito de EE.UU. e Israel, un apoyo que según varios análisis tiene carácter estructural: sobrevivirá a cualquier cambio de gobierno en la Moncloa.
La exclusión de Ceuta y Melilla no es un accidente
Ceuta y Melilla siguen fuera del paraguas de la OTAN. No es un descuido histórico, sino una decisión deliberada. Estados Unidos nunca ha querido que esas plazas entren en el tratado, priorizando sus alianzas estratégicas en el norte de África por encima de la soberanía española. Da igual quien gobierne en Madrid: la geopolítica va por encima del tonalidad político.
La guerra híbrida que Bruselas no quiere ver
La Unión Europea tiene tipificado el uso de flujos migratorios masivos contra un país miembro como una táctica de guerra híbrida. Pero cuando esa táctica se aplica contra España, la respuesta europea es el silencio. El cinismo de Bruselas alcanza su punto álgido: se reconoce la amenaza en los documentos y se ignora en la práctica.
Mientras tanto, el discurso oficial sigue vendiendo solidaridad internacional. Curioso: los únicos que parecen tener un plan claro sobre el terreno son los que no piensan compartirlo. Y el resto, a mirar para otro lado.