Efectivamente, hace unos meses vino a visitarme un familiar lejano, primo de primo. Y siendo el chico observador me dijo el primer día, oye, aquí la gente es feliz eh.
Po zi, la felicidad del que no se entera de lo que pasa fuera de las cosas domésticas, apenas tienen cultura general. Y no digamos económica. Ganan lo justo, van al karaoke, se soliviantan con el placebo de la religión, abusan de los mensajes de móvil y se juntan con la numerosa familia o amigos.
Veamos cuánto saben de su país los ciudadanos:
La corrupción de moda este año llamada "pork barrel". Por ley a cada senador se le adjudican millones de pesos para que los use en beneficio de su comunidad. El resultado está claro: Se los queda él. Con disimulo. Claro que alguno alargó demasiado la mano de manera que el escándalo salió a la luz. Pero tampoco tanto porque el filipino de la calle creía que la cosa iba con los gorrinos de verdad, así que dejó de consumirlo con el cabreo del sector. De hecho cuando más en auge estaba el asunto por los media, fui a comer un plato que se llama "pork sisig" y me dijeron que no, que no más […] jajajaja.
El Bangko Sentral es uno de los más felices del mundo. Cómo se puede explicar que un país con crecimientos bárbaros del 7 al 8% durante todo el año -yendo incluso por delante de China- tuviera los ratios de inflación al 2% !!! Pues muy sencillo, lo más sencillo del mundo: Porque los salarios de la masa trabajadora perviven estancados.
¿Pero cómo es eso? ¿No salen los filipinos a montar el pollo por este desvarío? ¿Se genera riqueza y no se reparte?
No. Mientras las economías emergentes como Vietnam o el gigante chino sufren centenares de huelgas al año ¿Cuántas huelgas hubo en Filipinas este año pasado?
Dos, ni más ni menos jajajaja.
Por cierto, ahora mismo está el índice al 4% por la escasez de suministros provocada por el tifón. Nada que ver con lo que cuento.
Y claro, si los sueldos no te dan lo suficiente ni protestas por ello, te conformas o te vas al extranjero. Bueno, también acuden al pawnshop, al prestamista de barrio abierto las 24 horas pero eso es pan para hoy, hambre para mañana Mientras tanto, los "overseas workers" filipinos son reclamados por cualquier país que no tenga mano de obra suficiente, ya que son sumisos y no molestan por lo que les dan. Además, con las remesas que envían a casa dan para alimentar a una docena de una tacada, más felicidad para todos.
Consecuencias sociales en el "nuevo tigre asiático": Los ratios de pobreza permanecen invariables. Por supuesto hay un incremento de nivel de vida en la ficticia clase media porque tanta actividad física derivada de la fuerza del trabajo juvenil -con millones de
veinteañeros- más la misma movilidad del dinero, a la fuerza tiene que repercutir positivamente en la calidad de vida de ese estrecho segmento de la sociedad.
Pero a quienes les va de lujo por lo que he contado es a las dinastías de toda la vida: El valor generado por la masa laboral va directamente a sus bolsillos sin ningún tipo de rechazo social. Allí nadie con caché va a la cárcel, debe de ser la herencia española.
Voy al principio del asunto ¿Cuál es el motivo primigenio de esa felicidad del filipino de a pie?
Que todavía está programado en modo supervivencia, de modo que vive en el presente. No tiene el menor dolor de cabeza en pensar lo que pasará en su vida a cinco años vista. Como en la España de los 60.
No existe eso que nos han machacado tanto a los españoles actuales de que "hay que asegurar el futuro" con planes de pensiones, con hipotecas
imposibles por cuatro paredes, para tenerte amarrado toda la vida. Ellos están controlados de otra manera.
Espero que os hayáis dormido con este rollo.