Malanga: del aula de Química en Pisa a la rejilla holográfica
Corrado Malanga pasó
más de 35 años enseñando Química Orgánica en la Universidad de Pisa y firmó
más de 50 artículos en revistas internacionales. Su nombre no retumba en los pasillos de la facultad, sino en la trastienda de la ufología, donde sostiene que el universo es un holograma fractal y que el ser humano solo lo habita como un huésped. La paradoja no es un accidente: es el eje de un personaje que se pasa la vida
rectificando.
Quien lo sigue destaca precisamente eso. Frente al gurú que jamás admite un error para no romper su aura de perfección, aquí se valora al que cambia de idea y lo publica. Su defensa no es que acierte, sino que revisa. Y lo hace cada pocos años.
De la química industrial a las abducciones con hipnosis
La biografía oficial mezcla dos mundos que rara vez se tocan. Por un lado, docencia en Química Industrial y Ciencias Biológicas para varias titulaciones. Por otro,
más de 40 años dedicados a la investigación de objetos voladores no identificados. Fue jefe del Comité Técnico Científico del Centro Nacional de Ufología (CUN) y fundador del Grupo Stargate Toscana, además de columnista en publicaciones del sector.
Su salto al foco mediático llegó con el estudio de las abducciones alienígenas mediante hipnosis regresiva y Programación Neurolingüística (PNL). De ahí salieron interpretaciones de la fenomenología y una advertencia tajante: sus técnicas deben ser autogestionadas, sin intermediarios. Rechaza explícitamente a los hipnólogos improvisados que, dice, resuelven casos sin base científica.
El TCTDF y el orden en que aparecen las esferas
Su método actual se llama TCTDF, siglas de Triade Color Test Dinamico Flash. En la práctica se reduce a una meditación: habitación oscura, ojos cerrados y una llamada a tres esferas que aparecen en un orden concreto. Primero la
mente, después el
espíritu y, al final, el
alma. El orden importa. Todo ser humano tendría al menos las dos primeras; la tercera puede no aparecer nunca, sencillamente porque no está.
Los colores tienen lectura propia y remiten a un manual previo,
Universo a Colores, donde se detallan los posibles parasitajes de cada esfera. Aviso a navegantes: quien lea la parte experimental como quien reza un rosario no llegará a nada. Hay que estudiar antes la trilogía
Génesis I, II y III, según insiste el material, so pena de invalidar el procedimiento entero.
La rejilla holográfica y el 20% que tendría alma
El concepto que da coherencia a todo es la rejilla holográfica: el soporte donde reposa toda la información del universo, común a todo el mundo y, en esta lectura, construida por la propia Consciencia. Funcionaría además como canal de comunicación entre almas. Nada de esto es verificable, y ahí está justo la grieta que señalan los escépticos: son marcos interpretativos, no resultados reproducibles.
De ahí cuelga una cifra que se repite: solo el
20% de la población actual tendría alma. Antaño habría sido mucho más, pero el sufrimiento y la barbarie habrían empujado a muchas a marcharse a otras zonas del universo. El porcentaje es una estimación del propio marco, no un dato contrastado.
Las críticas: de Steiner a Lapazano
El paralelismo con Rudolf Steiner es inevitable: cuerpo, alma y espíritu. La diferencia es que aquí se añade la mente, un cuarto componente que Steiner no habría contemplado y que serviría para explicar por qué tantos humanos funcionarían sin componente anímico.
Las críticas no llegan solo de fuera del círculo. Daniel Lapazano aparece señalado como quien corrige a Malanga en la interpretación de mitologías, relatos y símbolos, con
Génesis I, II y III como obra de referencia. Patrick Harpur y John Lamb Lash se citan como fuentes en principio más fiables, sin comulgar del todo con ninguno. En el terreno de las abducciones se reivindica a Karla Turner y al psiquiatra John E. Mack como los que más cerca estuvieron; ambos fallecidos.
La conversación roza otras tradiciones. Se rescata la idea de Carlos Castaneda de que existirían unos
600 mundos o realidades accesibles al ser humano, y se admite sin pudor que nadie tiene ni idea de cuáles son sus verdaderas posibilidades perceptivas. Frente a ese vértigo, la honestidad del que duda se valora más que la seguridad del que vende certezas.
Rectificar como método, no como excepción
La trayectoria se lee como una sucesión de correcciones. El viejo TCTD arrastraba errores de procedimiento que la versión Flash vino a subsanar, a partir de una idea de fondo: el universo no es dual, la dualidad es un engaño perceptivo. Construir un camino hacia una supuesta sabiduría dual equivaldría, en esa lógica, a comprarse un Ferrari para moverse por un garaje.
La duda que sobrevuela todo es otra. Hay quien sostiene que Corrado Malanga dibujó bien la trampa —cómo se formó el conjunto y por qué estamos aquí— pero todavía no ha encontrado la puerta de salida. La hipótesis completa funciona como relato. Como mapa, sigue sin puerta.