Alicante aleja del mar la vía del tren: décadas de retraso
¿Por qué la línea de tren entre Alicante y Murcia sigue pegada a la primera línea de mar, cortando una franja de costa que podría albergar un paseo marítimo de primer nivel, y por qué no existe un solo raíl que llegue al aeropuerto? La respuesta, según el relato que se sostiene en el debate, arrastra décadas de obra pública a destiempo. La variante que saca la vía del litoral y la lleva por el interior ya está adjudicada, según afirma uno de los participantes, y con ella la electrificación de un corredor que todavía funciona con trenes de gasoil. Lo demás, de momento, sigue en el aire.
La variante ferroviaria que debía estar hecha hace décadas
El plan pasa por desviar hacia el interior la traza que hoy bordea la costa y electrificar todo el corredor. Es una obra que, según uno de los participantes, debería haberse ejecutado en la primera década del siglo. La demora, según esa misma lectura, habría costado a la capital décadas de pérdida económica y comercial.
El nuevo trazado incluiría un túnel para atravesar la sierra que separa la zona de Alicante del Altet, además de un triángulo de vías junto al cementerio. Uno de los participantes califica la geometría actual de «engendro»: desde la estación central las vías bajan hacia San Gabriel, donde los trenes deben recular por tratarse de una estación término que, sostiene, no debería ni existir. La estación de Murcia se cerró hace medio siglo y con ella, se argumenta, se perdió la ocasión de haber resuelto el cruce con una simple Y.
Aeropuerto sin estación y Torrellano en el limbo
El aeropuerto, ampliado primero y reconstruido después con apenas años de diferencia, sigue sin parada ferroviaria. Que se fuera a levantar una estación junto a la terminal no consta como proyecto cerrado, y hay quien recuerda que debió haberse ejecutado el mismo día en que se inauguró el propio aeródromo. En Torrellano la discrepancia es total: unos defienden que la parada se mantendrá porque da servicio a Elche; otros, que su desaparición está cantada.
El Gran Alicante que nunca cuaja
Al margen del ferrocarril, otra corriente empuja a integrar Alicante con Elche y con el litoral que va de Torrevieja a Benidorm bajo una suerte de Gran Alicante. La distancia entre ambas ciudades haría inviable esa fusión sin una macro-urbe, y el relleno intermedio pasa, según otro de los intervinientes, por el macropolígono de Torrellano o por el propio aeropuerto. Hay quien sostiene que Villena, Elda y Elche deberían moverse en torno a los 80.000 o 90.000 habitantes para equilibrar el Vinalopó y dejar a Alicante con un tamaño comparable al de Zaragoza.
Décadas de retrasos acumulados y la vía que, cuando por fin se mueva, habrá llegado tarde incluso al andén del futuro.