Sacar dinero del banco días antes de morir no evita pagar impuestos
Un caso real que circula por los foros de consumo: un abuelo fallece y deja como herederos a partes iguales a sus dos hijos. Días antes de morir, uno de ellos retira dinero de la cuenta del padre con la excusa de «no pagar impuestos» y se lo queda. El otro hijo teme que su hermano se apropie de todo si no acepta sus condiciones para repartir la casa. La pregunta es inevitable: ¿se puede hacer algo?
La respuesta corta es sí, pero el camino no es el que muchos imaginan. La primera creencia que se cae es la de que sacar el dinero antes del fallecimiento evita al fisco. No lo evita.
Según un participante del foro, Hacienda considera donación cualquier disposición de fondos realizada en los 12 meses anteriores a la muerte, y además, al concentrarse en un solo beneficiario, el impuesto de sucesiones puede salir más caro que si se hubiera repartido entre los dos herederos. La jugada, por tanto, no solo es legalmente arriesgada: es fiscalmente estúpida.
¿Qué pasa si se saca dinero de la cuenta antes de la muerte?
El dinero retirado antes del fallecimiento no desaparece del radar. Según un participante del foro, la legislación española presume que los bienes transmitidos en los 12 meses previos a la muerte forman parte de la masa hereditaria, salvo prueba en contrario. Si el hijo que retiró los fondos no los declara, se expone a una regularización con intereses y sanciones. Y si se demuestra que actuó con ánimo de ocultación, el asunto puede derivar en un delito de apropiación indebida o incluso en una pérdida de derechos sobre la herencia.
La cuestión probatoria es clave. Según un participante del foro, en el banco, cualquier retirada de efectivo por encima de un umbral (habitualmente 100 euros) exige la firma del titular. Esa firma queda registrada. Si los dos hijos estaban autorizados en la cuenta, la cosa se complica: la entidad no distingue quién firmó cada operación, solo que alguien con permiso lo hizo. Pero el rastro documental existe, y un juez puede reclamarlo.
El chantaje del hermano: «o la casa para mí o no suelto el dinero»
El problema no es solo fiscal. El hermano que retiró el dinero insinúa que se lo quedará si no se hace lo que él quiere con la vivienda. Es un pulso entre herederos forzosos. La ley es clara: ambos tienen derecho a la mitad de la herencia, incluida la casa. Si uno se apropia de fondos que pertenecen a los dos, el otro puede reclamar judicialmente.
La vía más rápida suele ser un burofax de un abogado exigiendo la restitución de la mitad del dinero. Si no hay acuerdo, queda la denuncia. La apropiación indebida de bienes hereditarios está castigada con penas de prisión que, en casos de cuantía elevada, pueden alcanzar varios años. Además, el juez puede embargar bienes del deudor para cubrir la deuda.
¿Merece la pena denunciar por una herencia?
Depende del valor de lo sustraído y de la capacidad de cobro. Si el hermano no tiene patrimonio a su nombre, la sentencia puede quedar en papel mojado. Si lo tiene, el embargo es viable. En cualquier caso, el consejo que se repite es acudir a un abogado especializado en sucesiones antes de dar cualquier paso. Y no fiarse de la buena voluntad: en estos asuntos, la familia suele romperse igual.
La moraleja es la de siempre: los impuestos se pagan igual, la ley no perdona el intento de ocultación y el que cree que puede quedarse con todo acaba pagando más. A veces, con intereses.