Crucial abandona la RAM de consumo: el consumidor paga la factura de la IA
¿Cuánto estaría dispuesto a pagar por ampliar la memoria de su PC? Hace un año, un kit de 32 GB DDR5 costaba poco más de 100 euros. Hoy, ese mismo módulo se vende por 427 euros en Amazon, y la marca Crucial, una de las históricas del sector, ha dejado de fabricar para el consumidor doméstico. La causa no es un capricho del ciclo: la memoria RAM se ha convertido en el combustible de la inteligencia artificial y los fabricantes han reorientado su producción hacia los centros de datos, donde el margen es mucho mayor.
Por qué Crucial abandona la memoria RAM doméstica
La confirmación de que Crucial cierra su producción orientada a humanos ha caído como un jarro de agua fría en un mercado que ya venía avisando. No se trata de que la marca fabricara peor o mejor que Kingston, sino de que ya no le sale rentable. La demanda de memoria para IA ha absorbido las líneas de producción de Micron, su empresa matriz, y los chips de alto rendimiento se van a los servidores, no a las tiendas de componentes.
Durante años se nos vendió la cantinela de que el mercado se autorregula. Lo que se está viendo es más bien lo contrario: los grandes productores concentran la oferta, los precios se disparan y el consumidor final se queda con lo que sobra. «Peak Memory» es la expresión que algunos analistas llevan años repitiendo, y a la vista de los precios, la teoría va tomando forma.
Los precios se triplican: de 135 a 499 euros en un año
Las cifras concretas son tozudas. Un kit Corsair Vengeance RGB DDR5 de 32 GB (2x16 GB) a 6000 MHz cuesta hoy 427,54 euros en Amazon. Quien compró memoria el año pasado por 135 euros la ve ahora en 499. Y hace apenas unos meses, un kit similar se podía encontrar por poco más de 100 euros. Es decir, el precio se ha triplicado en un año, con una rapidez que no se veía ni en los peores momentos de la minería de criptomonedas.
El impacto no se queda en los entusiastas que montan su propio PC. Cualquier dispositivo con memoria DRAM o NAND -teléfonos, portátiles, consolas y hasta automóviles- acabará pagando el sobrecoste. La especulación ya ha llegado al mercado de segunda mano, donde se empiezan a ver equipos antiguos a precios irreales.
China, la única esperanza (o no)
En este escenario, la mirada se dirige a CXMT, el principal fabricante chino de DRAM. La compañía acaba de presentar sus chips DDR5 y busca recaudar 4.220 millones de dólares en una OPV en Shanghái para ampliar su capacidad. El gesto del Pentágono retirando a CXMT y YMTC de su lista de empresas restringidas ha abierto la puerta a que fabricantes occidentales como HP, Dell, Acer o Asus prueben su memoria. Lenovo ya prepara un portátil ThinkBook para 2026 con módulos LPCAMM2 del proveedor chino.
Pero conviene no lanzar las campanas al vuelo. Los análisis publicados en medios asiáticos concluyen que la RAM china no abaratará el mercado a corto plazo: los márgenes de distribución, los impuestos y el propio apetito de los centros de datos por cualquier chip disponible mantendrán los precios altos. La ilusión de una memoria barata fabricada en China se desvanece en cuanto se mira la letra pequeña.
La teoría del cártel y el largo plazo
Queda la discusión de fondo: si la fabricación de memoria es tan rentable, ¿no surgirán nuevos jugadores? La respuesta corta es que sí, pero no para el bolsillo del consumidor actual. A largo plazo es posible que la oferta crezca y los precios se normalicen; a corto plazo, el puñado de fabricantes que controla la producción puede permitirse ignorar al gran público. Cuando los gobiernos meten dinero público en empresas estratégicas y los proyectos de IA se llevan toda la capacidad, la ley de la oferta y la demanda se parece más a una mesa con tres comensales y un solo plato.
Mientras tanto, los que montaron su torre el año pasado pueden dormir tranquilos. Los demás, o estiran la vida de su actual equipo o empiezan a hacer amigos en Wallapop. Si alguien encuentra un kit a buen precio, que avise: hasta la RAM se ha convertido en un activo especulativo.