El día de la Bestia: ¿obra maestra o profecía autocumplida?
Un espectador que la revisita después de años la redescubre como «una de las mejores producciones nacionales». Otro la ve cada Nochebuena «dentro de un círculo satánico». La película de Álex de la Iglesia, estrenada en 1995, sigue generando un debate que va más allá del cine: ¿era una sátira progresista de la España de la época, o una película con «humor facha» que hoy sería imposible de estrenar?
El punto de fricción está en la escena de «Limpia Madrid», el grupo paramilitar que limpia la ciudad de marginales. En 1995, varios foros de discusión la califican de «fantasía progre», porque apenas había mendigos o inmigrantes. Sin embargo, otros recuerdan que en los 90 los skinheads campaban a sus anchas por institutos y calles, y que el asesinato de la dominicana Lucrecia Pérez en 1992 demostraba que la violencia racista no era un invento. La memoria, selectiva, distorsiona el pasado.
Más allá del retrato social, el film juega con lo satánico: el apellido del director, la cábala de Tritemio, la imagen del demonio como alucinación colectiva. Hay quien sostiene que el mensaje real es que el diablo no es una entidad, sino un comportamiento social: «cuando hacemos el mal, encarnamos al diablo». La polémica llega hasta hoy: mientras unos la ven como «obra maestra magistral e irrepetible», otros la tachan de «mierda subvencionada» y de satanismo barato.
El debate sobre si podría rodarse hoy es unánime: «Imposible hoy en día», coinciden los que la defienden y los que la critican. La pregunta incómoda es si la hemos entendido alguna vez.
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