Obsesión (2026): la barrita de 6 dólares que desata el caos
Una película de terror con un presupuesto de risa puede costar solo seis dólares. Al menos, ese es el precio del MacGuffin de 'Obsesión (2026)', un film que ha aterrizado en plataformas sin hacer ruido y que ya acumula una legión de espectadores divididos entre el entretenimiento y la bronca.
La premisa es sencilla y deliberadamente naíf: un hombre compra una barrita mágica de deseos por seis pavos, desea que la chica que le gusta le corresponda, y el hechizo se cumple, pero con consecuencias retorcidas. Una estructura que recuerda al episodio de 'Los Simpson' de la mano del mono, pero sin la animación ni el humor amarillo. El resultado es un terror psicológico de bajo presupuesto que, según quienes la han visto, funciona mejor de lo que debería.
Lo que ha llamado la atención no es solo el metraje, sino la reacción del público. En las críticas de Letterboxd —que se han llenado de comentarios socarrones y memes— ha destacado un sector que ha usado la película para, según denuncian algunos, echar pestes de todo el género masculino. Como si un hombre con rencor viera 'Misery' y dijera «ya ves, así son las muyer». La discusión ha generado un curioso efecto espejo: unos acusan a ciertas espectadoras de amargadas, mientras otros defienden el derecho a interpretar la cinta como una crítica a las dinámicas de la obsesión.
En el apartado técnico, el filme ha sido calificado como «bien llevado, con sus fallos», y se ha destacado que algunos personajes femeninos superan la ficción en la realidad. El final, sin embargo, no ha convencido a todos: lo califican de «meh». El debate sobre la descarga en castellano y la accesibilidad también ha ansioso a relucir, con algún que otro improperio hacia los que prefieren leer subtítulos.
En resumen, 'Obsesión (2026)' demuestra que se puede hacer mucho con poco, pero que el verdadero terror no está en la pantalla, sino en cómo cada uno proyecta sus propias obsesiones. Que una película de seis dólares genere este revuelo ya es un triunfo, aunque solo sea por la conversación que ha desatado.