El seísmo en Colombia y la sombra de los fondos públicos españoles
El terremoto de magnitud 7,4 que este lunes golpeó el oeste de Colombia se llevó por delante al menos una veintena de vidas y dejó una paradoja incómoda: el epicentro está en San José del Palmar, pero la conversación sobre la ayuda ha acabado orbitando alrededor del dinero público español. Tres cooperantes vascas, que habían pasado el fin de semana en Medellín, fueron localizadas con vida. La noticia, en principio tranquilizadora, no aplaca la desconfianza.
El dinero de la cooperación, otra vez en el punto de mira
Cuando la tierra tiembla, la máquina de la ayuda se pone en marcha. Pero también lo hace el escepticismo. Los fondos que el Estado canaliza hacia ONG y asociaciones de cooperantes suelen llegar sin auditorías demasiado exigentes. La tesis que más fuerza gana es que esa falta de control convierte las ayudas en un vehículo para blanquear dinero o para alimentar redes clientelares. Frente a eso, el simple hecho de que las tres cooperantes aparecieran sanas y salvas sugiere que al menos parte del dispositivo funciona.
Los 100 millones que nadie ha visto todavía
El rumor de que el PSOE podría anunciar 100 millones de euros para Colombia circula como si fuera un hecho. La insinuación de que parte de ese dinero acabaría en cuentas en República Dominicana relacionadas con Begoña y Zapatero es, por ahora, eso: una insinuación sin verificación. La prudencia obliga a tratarla como presunción, no como dato contrastado.
Entre los escombros, un detalle descoloca: la catedral casi intacta frente a un entorno devastado y la presencia de ingenieros españoles trabajando sobre el terreno. Lo que la próxima tragedia dirá es si esa pericia se usa para reconstruir el país o para perpetuar el negocio de la cooperación. ¿Cuánto de lo que se envía llega de verdad a quienes lo necesitan?